Última semana para captar votos
*Los partidos políticos eligen sus últimos cartuchos para enfrentar las horas finales de la campaña. Kirchner piensa en una carta que sólo jugaría si las encuestas le dieran mal.
Scioli Stolbizer De Narvaez Prat Gay Michetti Heller
Por NA
Este escenario emergerá en la Capital y la provincia de Buenos Aires, pero sobre todo en el corazón del conurbano, donde el PJ oficialista, los disidentes de Unión Pro y la alternativa no peronista del Acuerdo Cívico y Social concentrarán toda su energía en las últimas 100 horas de actividad proselitista.
Por el lado del oficialismo hay dos líneas de campaña que se profundizarán y una tercera acción que sería aplicada sólo en caso de necesidad extrema: la primera de ellas pasa por identificar a Francisco De Narváez con el neoliberalismo menemista de los años '90.
Para ello resultó importante la involuntaria colaboración de Mauricio Macri, socio político de De Narváez, quien planteó la necesidad de reprivatizar la empresa Aerolíneas Argentinas. Pero también apuntarán contra De Narváez -con ayuda gremial- por su declarada intención de modificar el Estatuto Docente.
La segunda línea de acción oficialita quedará en boca del gobernador Daniel Scioli, quien en medio de su frenética recorrida de campaña hará sucesivos llamados a la reunificación del PJ, buscando soslayar al peronismo disidente como espacio político con futuro propio.
Por supuesto que los candidatos oficialistas se pasearán por radio y televisión -y además sumarán la presencia de Cristina Kirchner en diversos actos en el conurbano-, pero la sorpresa llegaría el jueves, último día de campaña: Néstor Kirchner podría participar de la parodia política Gran Cuñado.
No obstante, el ex presidente y candidato a diputado por Buenos Aires sólo concurriría al programa de Marcelo Tinelli en caso de necesitarlo con urgencia, si es que las últimas encuestas lo pusieran sobreaviso de que podría perder la elección el domingo 28 a manos de De Narváez y compañía.
En las filas de Unión Pro, en tanto, la estrategia parece más definida: los candidatos disidentes apelarán constantemente al voto de los indecisos, mostrándose como los únicos capaces de derrotar a Kirchner y por ende buscando captar el llamado "voto útil" en desmedro del Acuerdo Cívico y Social.
Para ello, De Narváez ratificará su estrategia de desperonizar la campaña y volverá a pegarse a Gabriela Michetti -el jueves compartirán una decena de incursiones en la Capital y el GBA-, dejando en un segundo plano la compañía del justicialista disidente Felipe Solá.
A su vez, el Acuerdo Cívico y Social -que en la Provincia encabezan Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín- denunciará la existencia de un "pacto secreto" entre los dos sectores peronistas (el oficialista y el disidente) para volver a juntarse una vez superado el trance electoral.
Después de algunas discusiones internas, el "panradicalismo" optó por esta estrategia para el tramo final de la campaña luego de que algunas voces sugirieran sin éxito que era tiempo de salir a atacar directamente a De Narváez, en la búsqueda de romper la polarización entre el PJ y Unión Pro.
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