Un amor sin barreras en Showmatch
*Exequiel López y Flavia Palmiero quedaron fuera del “Bailando…”. Pero él sigue peleando por su sueño como si nada hubiera sucedido. Lo hace por el amor incondicional a una mujer. Conocé los detalles de esa pasión sin límites.
Bailando por un sueño
Ése ha sido su sueño en el concurso: que la magia de la televisión, como la llaman, le concediera a su novia el derecho a la salud que el Estado le niega.
El muchacho bailó cada semana como un trompo encendido. Pegada al escenario, siempre estuvo Gisela, mirándolo con embelezo. El martes último, por esas vueltas del jurado, la votación telefónica y los inescrutables designios de la suerte, Exequiel López quedó fuera del certamen. Pero su sueño sigue firme, en carrera, inclaudicable.
Cuenta Exequiel que después del accidente, Gisela lo enfrentó con un discurso que a él le sonó a delirio puro: “Ella me dijo que me entendería en el caso de que yo me asustara y me planteara la posibilidad de no seguir con ella”. Al día de hoy, no ha logrado entender de qué le hablaba. “Por esto que ocurrió, yo no puedo perder a la persona que amo y a la que necesito_ me contó_. Ella es la pólvora que necesito. Esté como esté, yo la necesito y la sigo amando. Me sigo poniendo celoso. Me sigo sintiendo sumamente atraído por ella: cada vez que me dice dos palabras o me llama por teléfono, yo me vuelvo loco, sigo sintiendo cosquillitas en la panza. Mi amor por ella no cambió en nada”.
Y el amor de Gisela por Exequiel tampoco se alteró. Cuando Marcelo Tinelli iba a anunciar el resultado de la votación del público, desde su silla de ruedas, Gisela desplegó una cartulina a modo de pancarta. En el centro había pegado una foto donde se la veía junto a su novio, en la pista del circo, los dos espléndidos, radiantes. Alrededor de la imagen, una frase escrita con marcador: “Pase lo que pase, estamos juntos, amor”.
Lo que pasó, pasó: Exequiel ya no habrá de bailar en “Showmatch”. En la Argentina donde los derechos de los ciudadanos se han convertido en sueños, el de Ezequiel ha quedado en manos de quien quiera tenderle una mano solidaria. Él promete seguir golpeando puertas hasta que Gisela consiga su tratamiento de rehabilitación. Será justicia que alguien decida abrirle alguna de esas tantas puertas.
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