Un amor sin barreras en Showmatch

*Exequiel López y Flavia Palmiero quedaron fuera del “Bailando…”. Pero él sigue peleando por su sueño como si nada hubiera sucedido. Lo hace por el amor incondicional a una mujer. Conocé los detalles de esa pasión sin límites.

Exequiel López y Gisela Lucena está enamorados. Yo a él lo conocí cuando empezó “Bailando por un sueño”, en ocasión de una entrevista para Radio Del Plata. Esa tarde de abril, celebré haberme dedicado al periodismo. Era gracias a este oficio que en un camarín entonces despoblado de Ideas del Sur, un chico de 20 años estaba dándome una lección de esas que no te enseñan en ninguna escuela. Con toda naturalidad, Exequiel  me contó su historia: la de una pasión incondicional por la vida y por una mujer; la de un amor sin barreras.

Exequiel es de San Rafael, Mendoza, y trabajaba como bailarín en el Circo Servían. Gisela es porteña, tiene 25 años y a partir de los 15, supo vivir con lógica de rayuela: cada país de América Latina se le antojó una estación, y fue saltando de una a otra bajo las carpas de diversos circos. Así fue que empezó a compartir los trabajos y los días con Exequiel.

Entre aplausos, saltimbanquis y risas, el amor fue creciendo en la pista hasta que el 1° de octubre de 2006, la función de Gisela no pudo continuar. Culpa de un desperfecto técnico, la muchacha cayó desde una altura de seis metros, le estalló la décima vértebra de la columna vertebral y, aunque le practicaron una operación, quedó inválida. Sus piernas ya no tienen sensibilidad y sus pies nómades viven atornillados a una silla de ruedas.

Gisela tuvo que resignar su vida de rayuela y regresar a Buenos Aires, para vivir con su familia. Desde entonces, Exequiel hace malabares: sigue trabajando en Mendoza, ahorra peso sobre peso para viajar a verla y acaricia la idea de ganarse la vida aquí para estar cerca de su novia.  

Gisela perdió mucho en un instante, el de la caída. Lo que nadie ha logrado arrebatarle, sin embargo, es la sonrisa de princesa y la esperanza huracanada. “Podrán pasar cinco o diez años, pero voy a volver a caminar”, le aseguró a su novio.

Según los médicos, en función de las estadísticas, sus  chances de volver a caminar son escasas.  “Quiero confiar en esas pocas posibilidades y luchar por ellas hasta el fin”, me dijo aquella tarde, la voz esperanzada de Exequiel. Pero como además de sentimientos el chico tiene sensatez, enseguida agregó: “Lo que también me explicaron los doctores es que con un tratamiento de rehabilitación, la calidad de vida de Gisela va ser muy superior a la que tiene desde el accidente. Para darle ese tratamiento, que no estamos en condiciones de pagar, vine al ‘Bailando…”.

Ése ha sido su sueño en el concurso: que la magia de la televisión, como la llaman, le concediera a su novia el derecho a la salud que el Estado le niega.

El muchacho bailó cada semana como un trompo encendido. Pegada al escenario, siempre estuvo Gisela, mirándolo con embelezo. El martes último, por esas vueltas del jurado, la votación telefónica y los inescrutables designios de la suerte, Exequiel López quedó fuera del certamen. Pero su sueño sigue firme, en carrera, inclaudicable.

Cuenta Exequiel que después del accidente, Gisela lo enfrentó con un discurso que a él le sonó a delirio puro: “Ella me dijo que me entendería en el caso de que yo me asustara y me planteara la posibilidad de no seguir con ella”. Al día de hoy, no ha logrado entender de qué le hablaba. “Por esto que ocurrió, yo no puedo perder a la persona que amo y a la que necesito_ me contó_. Ella es la pólvora que necesito. Esté como esté, yo la necesito y la sigo amando. Me sigo poniendo celoso. Me sigo sintiendo sumamente atraído por ella: cada vez que me dice dos palabras o me llama por teléfono, yo me vuelvo loco, sigo sintiendo cosquillitas en la panza. Mi amor por ella no cambió en nada”.

Y el amor de Gisela por Exequiel tampoco se alteró. Cuando Marcelo Tinelli iba a anunciar el resultado de la votación del público, desde su silla de ruedas, Gisela desplegó una cartulina a modo de pancarta. En el centro había pegado una foto donde se la veía junto a su novio, en la pista del circo, los dos espléndidos, radiantes. Alrededor de la imagen, una frase escrita con marcador: “Pase lo que pase, estamos juntos, amor”.

Lo que pasó, pasó: Exequiel ya no habrá de bailar en “Showmatch”. En la Argentina donde los derechos de los ciudadanos se han convertido en sueños, el de Ezequiel ha quedado en manos de quien quiera tenderle una mano solidaria. Él promete seguir golpeando puertas hasta que Gisela consiga su tratamiento de rehabilitación. Será justicia que alguien decida abrirle alguna de esas tantas puertas.

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