Un empresario ahorcó a su hijita de 2 años y medio

NA
Por NA

  • Luego de asesinarla con sus propias manos, se pegó un tiro.
  • Se trata de un conocido motonauta de Mendoza.

Un conocido empresario y motonauta ahorcó a su pequeña hija  con sus propias manos y luego se suicidó de un disparo en la cabeza, en su casa de la turística ciudad de San Rafael, informaron ayer fuentes policiales.

Se trata de Edgardo Morici, de 35 años, cuyo cuerpo fue hallado por su padre la noche del sábado junto al cuerpo de su hija, de 2 años y medio.

Las fuentes dijeron que la beba tenía marcas en el cuello provocadas por la presión de las manos, posiblemente de su padre, quien se habría disparado con una pistola con silenciador.

Morici era un conocido hombre de la noche y tenía un importante negocio de venta de motos de náutica en la ciudad de San Rafael, a media hora de los lagos cordilleranos de Valle Grande y Los Reyunos. Según pudo saberse, era padre soltero y vivía solo, mientras que la nena estaba a cargo de su madre.

Si bien la policía informó que el muchacho “asfixió a la pequeña con sus manos”, la familia aguardaba los resultados de la necropsia para conocer fehacientemente qué sucedió.

“No se sabe lo que pasó. Sólo sabemos del amor que él le tenía a su hija… , porque el amor de su vida era su hija”, dijo ayer su hermano menor Mauro Morici al Diario Uno de Mendoza.

Asimismo comentó que su hermano “estaba depresivo no por la nena sino por otras cuestiones familiares”, pero no estaba en tratamiento psicológico “porque la depresión no llegaba a un grado tan elevado”.

“No sabemos… quizás se le habría caído la nena y en la desesperación la mató”, dijo el hermano menor aún conmocionado y shockeado tanto como los numerosos allegados que ayer concurrieron al doble velorio, destrozados con la noticia.

Según la policía, Edgardo fue encontrado alrededor de las 22 del sábado por su padre, en la casa donde vivía solo en Pascual Iaccarini 137, muy cerca del conocido negocio familiar de venta de motosierras, motoguadañas, hidrolavadoras y artículos de náutica.

Al llegar los efectivos de la Policía Científica, el muchacho estaba tendido en su cama, abrazado a la nena, y con una pistola calibre 22 con silenciador en su mano derecha. Ambos yacían sin vida: “La nena murió por asfixia”, en tanto que el hombre “se pegó un disparo de arma de fuego en la cabeza”, confirmó la policía.

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