Una audiencia a sala llena y un fiscal con hinchada propia

Télam
Por Télam

  • Hoy se registró la mayor convocatoria en los cuatro meses que lleva el juicio y hasta hubo lista de espera para ingresar a la sala.
  • Los padres del fiscal Diego Molina Pico, el ex jefe de la armada  Enrique Molina Pico y su esposa, fueron de la partida.

A sala llena


 


El alegato del fiscal  Diego Molina Pico despertó la mayor convocatoria en los casi cuatro meses que van del juicio por el crimen de María Marta García Belsunce, ya que en la sala debieron agregar sillas para poder sentar a más de 70 personas y afuera quedó gente anotada en lista de espera para entrar.


Previendo también la gran afluencia de periodistas que no están acreditados y a pedido de la gente de prensa de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, se habilitó en el subsuelo de los tribunales una sala alternativa con el audio en directo desde la sala del juicio.


 


 


Todos de gris


En uno de los días más importantes del juicio, los cuatro integrantes de la fiscalía eligieron trajes con distintos tonos de gris y corbatas al tono para concurrir a la audiencia.


De izquierda a derecha, se sentaron John Broyad con un ambo gris a cuadros, Diego Grau con uno gris claro, Jorge Apolo con otro gris oscuro y Molina Pico con un tono casi rozando el negro.



La hinchada del fiscal


 


Por primera vez en el juicio, los padres del fiscal Diego Molina Pico se hicieron presentes en el juicio para expresar el apoyo a su hijo y en la tercera fila se ubicaron el almirante retirado Enrique Molina Pico, ex jefe de la Armada, y su esposa.



En tanto, el fiscal eligió a uno de sus seis hermanos como su asistente y fue el encargado de ir exhibiendo a través de una notebook los gráficos y fotografías que se mostraron en la sala
para sustentar la acusación.



 


¿Alguien tiene una lapicera?


 


Apenas empezó el alegato del fiscal, Carrascosa y sus abogados lo miraban distendidos, pero de repente el abogado Alberto Cafetzoglus empezó a tomar nota a toda velocidad y al rato lo siguió su socio, Diego Ferrari.



Carrascosa tenía varios papeles arriba del escritorio, pero como se había olvidado la lapicera, pidió una entre el público.



El acusado estuvo toda la audiencia en la sala y sólo se retiró cuando pasaron un pequeño fragmento del video de la autopsia de su mujer.

Dejá tu comentario