Una noche de angustia e impotencia
- Un triste insomnio fue el precio que pagué por haber visto “Tres poderes”. Fue una bicoca, si lo comparo con el padecimiento de los argentinos que fueron noticia en el ciclo de América.
Sucedió el domingo último, por la noche. Ya había visto un par de programas periodísticos con la intención de informarme sobre los temas dominantes en la agenda mediática. Podría haberme ido a dormir. No diría tranquila, dado el sombrío panorama nacional que retrataba la televisión. Pero podría haberme ido a la cama sin que la vergüenza propia y ajena me estrujara el corazón. No ocurrió así.
Fruto de mi curiosidad innata y de cierta deformación profesional, me comporté ante las noticias
A ellos se refirió, el sacerdote Jesús Olmedo, uno de los tantos reprimidos en La Quiaca, el viernes último, durante el desalojo del edificio de la Municipalidad, tomado por un grupo de desocupados y referentes de la Multisectorial que reclamaban la emergencia social y alimenticia en la Puna Jujeña. Entrevistado en “Tres poderes”, el cura reiteró el pedido: “Declaren, a la Puna, zona de emergencia social y alimentaria”, les dijo a las autoridades de la República
El sacedote habló sobre una adolescente de 14 años que aparenta 9 y anda con la salud quebrantada. Los médicos no pueden hacer mucho por ella. No son remedios lo que necesita para recuperarse, le explicaron al cura. Su enfermedad se llama desnutrición y se cura con comida. Así de simple. Así de indigno, en un país que mide el enfriamiento de la economía en los pasillos de los shopping, las tiendas de electrodomésticos, los centros de recreación y los billetes destinados al turismo.
El padre Olmedo habló también de los 50 centavos más vergonzantes de la Historia. Ésa es la suma que reciben, por alumno y por día, las escuelas jujeñas de parte
Lo que vino después en “Tres poderes” me resultó tan distante de la vida real que no pude ni quise retenerlo: el ofuscamiento de Luis D´Elía contra el vicepresidente de
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