UNA NOCHE DE ROTATION
*En esta entrega T.Night nos cuenta como se puede pasar en una misma noche de Ricky Martin a los DJs más cools de la ciudad.
Es verdad cuando dicen que un hombre nunca sabe hasta donde puede llegar, y qué es capaz de hacer con tal de levantarse una mina. Y peor me pasa a mi que tengo el “sí” fácil, más aún en estas situaciones.
En una de mis tantas salidas nocturnas, conocí a una chica que es fanática de Ricky Martin. Aprovechando de que el puertorriqueño andaba de visita por Buenos Aires, y que iba a dar un recital en la cancha de River, la flaca no tuvo mejor idea de insistirme en que la acompañara a ver el show.
Para colmo, yo ese día justo tenía entradas para ir a la primera edición del año de Moonpark. Así que Me tuve que bancar el divismo de Ricky Marketing que tardó más de media hora en salir a escena, y mientras tanto yo contaba los minutos que me iba a perder de la fiesta electrónica.
Obviamente yo era uno de los únicos diez hombres que había en la cancha, rodeado por mujeres histéricas que le gritaban hasta quedarse afónicas. Hasta había minas con ositos peluche o ramos de flores para tirarle.
El tipo cantó, bailó, hizo capoeira, habló con la gente, realizó actividades típicas de clases de yoga y como si todo esto fuera poco, se cambió como diez veces de ropa.
El show duró poco menos de dos horas pero no fue tan terrible, pensé que iba a ser mucho más sufrimiento. Lo mejor es que me sirvió para quedar bien con la chica esta (además tuve el plus que me lo banqué bajo una molesta lluvia, que le dió un toque mucho más al padecimiento).
De River salí volando a casa para cambiarme, tomar un champagne con speed junto a un amigo y salir para la fiesta.
Llegue a eso de las 2 a mi hábitat natural, y lo primero que hice fue juntarme con el resto de mis amigos que estaban ahí enfiestados hacía rato.
El lugar estaba demasiado lleno y te morías de calor adentro. Al ingresar, me crucé con varios personajes de los que siempre están en este tipo de eventos, como la señora del sombrero de cowboy, o el flaco del gorrito de la hinchada de Dinamarca del mundial México ’86 (ante cualquier duda, ver la película “Héroes”).
Otro de los que estaba disfrutando del show era Hernán Cattaneo, el mejor DJ argentino que fue a apreciar la música de los discjockeys internacionales (James Zabiela y Sander Kleinenberg) que tocaban esa noche, y de paso a festejar su cumpleaños.
Cerré la noche con buena música para mis oídos, volando gracias a ciertos aditivos que nunca faltan en las fiestas. Hubo una cierta ayuda de unos buenos videos flasheros que dejaban colgadísimo cuando los mirabas.
Ya avanzada la noche, me encontraba totalmente mojado, por un lado, gracias a la lluvia de esa noche, y por otro al calor que hacía dentro de Costa Salguero. No fui el único en esa situación, pero mucho no importó, porque fue una gran fiesta para todos.
Gracias a la flaqueza de buenos DJs en la temporada de verano que acaba de terminar, todos los fanáticos de este tipo de eventos teníamos sed de salidas de éste estilo. Y... Sigan leyendo estos posteos, porque se vienen muchos más.
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