Uno de los empresarios tenía una deuda de 1,5 millón de pesos y ya lo investigaba la Justicia
* Sebastián Forza también habría mantenido contactos con el sobreviviente de la masacre en el Unicenter.
Triplete
Por Télam
Además, se pudo determinar que a Forza le pegaron siete tiros mientras que a Bina y a Ferrón les dispararon cuatro tiros a cada uno.
Luego del rastrillaje realizado por la policía se encontraron dos capsulas y un plomo de pistolas de 9 milímetros y habría también de un revólver de 40 milímetros.
Relación entre las víctimas
José Luis Salerno, un farmacéutico que era el jefe de Damián Ferrón, confirmó que una relación comercial vinculaba a las víctimas del triple crimen de General Rodríguez.
Salerno aseguró que Ferrón mantenía una relación con Sebastián Forza, de quien dijo que "era un proveedor que desde hace un mes y medio nos hacía algunas ventas, y que lo manejaba Damián", y con Leopoldo Bina, de quien aseguró que es "una persona que apareció después".
Respecto a la personalidad de Ferrón, dijo al canal C5N que era "un chico muy serio, no fuma, no toma, no se envicia, los sábados a la tarde iba a jugar a la pelota a Ciudad Evita, va a un gimnasio a la vuelta de la casa en Villa Lugano. De la casa al trabajo y del trabajo a casa".
Salerno explicó que Ferrón trabajaba para su farmacia ubicada sobre la avenida San Martín, en el barrio porteño de Villa Crespo.
"Trabaja conmigo en la empresa, tenemos un negocio, no es una empresa grande, es una farmacia a la calle. Estábamos empezando a conseguir clientes, a vender y trabajábamos todo el día para estar en las cosas al día, tanto él como yo alquilamos, compramos dos coches que los estamos pagando", dijo.
"Recién estamos teniendo cuentas en bancos. No es verdad que ninguno de los dos tenemos fortuna ni que es un empresario de mucha plata, ni mucho menos", comentó sobre sus situaciones económicas.
"Él (por Ferrón) salió del Veraz hace dos o tres meses y la estamos luchando como cualquier otra cuestión de negocio", comentó.
Sobre el último contacto que tuvo con su empleado, Salerno dijo que el jueves de la desaparición Ferrón le envió "un mensaje que tenía una reunión y tenía que llevarle una medicación a un cliente y que me llamaba después de eso para juntarnos a la tardecita o al día siguiente a la mañana y después no lo pudimos ubicar nunca más".
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