Vibradores, lencería hot y botox en reuniones de amigas

* Lejos quedaron los pijama o pizza parties como formas de festejo. Hoy se imponen en la Argentina las reuniones de venta domiciliaria, pero de productos poco comunes.
* Las mujeres invitan amigas a sus casas para comprar juguetes y lencería erótica o para inyectarse botox.

Desde hace un tiempo, las reuniones no tradicionales se instalaron en el país. Primero fueron los pijama parties, luego los pizza o pasta parties. Hoy se imponen en la Argentina reuniones bajo la modalidad “Tupperware” en las que la dueña de casa invita a un grupo de amigas ya sea para comprar juguetes y lencería erótica o para inyectarse Toxina Botulinica.

Lo cierto es que en cuestión de fiestas no todo está dicho. Las “tuppersex”, tal como se las conoce localmente hacen furor entre el público femenino. “En el resto del mundo se las llama ‘passion parties’, el tema es que acá eso se entiende como ‘partuzas’”, dijo Ana Ottone, dueña de “Sophie Jones”, la empresa que importó ésta modalidad hace unos meses desde Europa.

La emprendedora que lleva alrededor de 100 reuniones hechas en diferentes provincias del país, explicó que son como los viejos encuentros de venta de envases Tuperware o de productos de cosmética, pero con juguetes eróticos, y que siempre se realizan entre conocidas para que se sientan libres de comprar el producto íntimo que deseen. "Me convocan mucho para despedidas de soltera y cumpleaños", comentó Ottone.


     La más caradura que hace alarde de la situación y la más calladita que presta mucha atención, por poco no toma apuntes y al final del encuentro, disimuladamente compra el vibrador más grande


El precio del placer

Si de precios se trata, los juguetes importados desde Alemania oscilan los 70 y 300 pesos. Los hay de todo tipo, color y forma: desde un patito sumergible para la bañera de 69 pesos, pasando por una oruga verde fosforescente de 189 pesos, hasta llegar a la foquita fucsia de 299 pesos.

“Son estéticos y lindos para desmitificar y reposicionar el vibrador, algo que está bastante depreciado”, afirmó a minutouno.com Ottone. Y agregó: “Representan una inversión pero tienen 5 años mínimo de vida útil”.

La lencería y los bombones hot también son parte del show

A pesar de que para “Sophie Jones” la lencería sexy representa sólo el 10 por ciento de su facturación, existen otros emprendimientos que ven en éste segmento un mercado rentable. “KillHer” es la marca de ropa interior erótica que vende las prendas tanto a través de su sitio Web como de encuentros en las casas entre amigas.

Su ideóloga, María Victoria Kildegaard, dijo a minutouno.com que próximamente incorporarán una línea para hombres a la que llamarán “KillHim”. “Ya que ellos quieren que nosotras nos vistamos para la ocasión, también tendríamos que pedirles a ellos que se vistan para nosotras”, explicó Kildegaard.


 


En éstos encuentros de lencería sensual, también se venden bombones de chocolate eróticos. Los hay de todos los tamaños y formas: cola, lolas, genitales masculinos o un hombre y una mujer representando alguna pose del Kamasutra.


 


Irene Bazzo, dueña de la empresa "Hot Chocolaterie", es la encargada de elaborar éstas particulares delicias. La emprendedora comentó a minutouno.com los precios de los bombones: "arrancan desde 1 peso por unidad, el cuarto sale 20 pesos, el medio 40 y el kilo 50".



Dime que objeto erótico compras y te diré cómo eres

Para la representante de “Sophie Jones”, a las reuniones asisten todo tipo de personajes: desde la más caradura que hace alarde de la situación hasta la más calladita que presta mucha atención, por poco no toma apuntes y al final del encuentro, disimuladamente compra el vibrador más grande.

En cuanto a las edades, tanto Ottone como Kildegaard coinciden en que la mayoría de las clientas transitan entre los 35 a 55 años. Tendencia que según ambas pioneras se da porque la mujer a partir de los 40 años empieza a liberarse y a dejar los prejuicios que de chica las reprimían.

“Los chicos están más grandes y las mujeres vuelven a tener sus propias noches”, afirmó a minutouno Kildegaard. “Otras están separadas y quieren empezar con un estilo de vida nuevo”, dijo Ottone.

Reuniones con estética

La “toxina botulinica party”es otra de las nuevas reuniones que combina la estética con el entretenimiento y que por lo general se realiza en los countries o barrios privados como Santa Bárbara y Mapuche. La dueña de casa invita a un par de amigas, comparten las ampollas del producto y abaratan los costos.



Ángel Appiani, cirujano estético que aplica las inyecciones, explicó a minutouno.com que para optimizar el uso de las ampollas de la toxina botulínica tipo A (Toxina Botulinica es el nombre de una de las marcas), dos clientas comparten una. Así, en vez de pagar unos 280 dólares, la cifra se reduce a la mitad.

El médico especialista en cirugía plástica aclaró que el procedimiento se realiza con los cuidados de asepsia e higiene correspondientes y confesó que la mayoría de sus clientas son mujeres de 38 a 50 años que le tienen pánico al quirófano.

Mientras tanto, en el mundo…

Las “cuddle parties”, conocidas como las fiestas de los mimos, nacieron en Estados Unidos y se expandieron a Berlín, Amsterdan y Bruselas.

En Europa, los invitados pagan unos 15 euros para acariciarse y tocarse todo lo que puedan, en pijama. Eso sí, siempre y cuando los masajes y las caricias no excedan la barrera de lo fraternal. Requisito un tanto complicado. ¿Cómo funcionaría ésta modalidad entre los picaflores argentinos?


 


Todo sobre las "cuddle parties"

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