Violencia  entre  barras bravas  arrasa  con  el torneo de fútbol en Perú

La violencia en el fútbol peruano parece lejos de desterrarse luego que la policía y autoridades deportivas decidieron suspender el clásico entre Alianza Lima y Universitario a jugarse el domingo por amenazas de venganza de barrabravas, tras la muerte de un hincha a mitad de semana.


 


La decisión policial parecía inevitable desde que el miércoles presuntos simpatizantes de Alianza Lima atacaron a balazos, desde una moto, a más de 50 hinchas de Universitario, dejando como saldo un muerto y siete heridos.


 


Se trata del hecho más grave de violencia ligado al fútbol peruano desde noviembre de 2007, cuando un hincha aliancista murió atropellado al tratar de huir del acoso de barristas cremas.


 


En un intento por desactivar la bomba de tiempo en que se ha convertido el clásico, un directivo de Alianza Lima propuso que en 2009 no se juegue ningún partido entre ambos equipos para evitar actos de violencia.


 


"Suspender el clásico (del domingo) no es solución. Los actos de violencia protagonizados por delincuentes, porque no se les puede llamar hinchas, hay que enfrentarlos y no huir de ellos. No sería mala idea que en 2009 no se dispute dando un empate como resultado", dijo Rolando Sánchez citado por la agencia estatal Andina.
 


La suspensión dejó sin fútbol a Lima, pero también envió el mensaje de que la policía teme ser superada por los barrabravas de los dos equipos más populares de Perú, en un contexto de crecimiento de la violencia urbana.


 


"La idea es que se declare duelo por los hechos de violencia ocurridos. Se debe descomprimir un poco la situación", declaró Enrique La Rosa, gerente de la Asociación de Fútbol Profesional que reune a los 14 clubes de primera división.


 


"La fecha tentativa para el encuentro sería el 6 de julio y es probable que el encuentro se juegue en Matute (estadio aliancista)", precisó el directivo.


 


La falta de garantías para poder controlar eventuales choques que alegó el ministerio del Interior, se basó en informes que advertían de la presencia de pandillas fuera del estadio aliancista.


 


La protesta social en la región Moquegua (sur) la semana pasada, donde una multitud rebasó y capturó a 60 policías y un general enviados a reprimir, asoma como antecedente de una situación que las autoridades quieren evitar.
 


Los directivos de Universitario y Alianza Lima acataron la decisión y se comprometieron, una vez más, a fomentar "una cultura de paz" y de diálogo entre todos los actores de la fiesta del fútbol.


 


Carlos Franco, presidente de Alianza Lima, dijo que es necesario que todos los hinchas del fútbol "se unan para vencer a la violencia que lo único que hace es matar al deporte".


 


"Con la postergación estamos matando al fútbol, pero la policía nos ha dicho que no hay seguridad para que se realice el encuentro", agregó.


 


"Invocamos a los demás clubes peruanos para que nos ayuden a desterrar la violencia de nuestro fútbol", dijo por su parte Juan Carlos Noli, dirigente de Universitario citado por el diario Perú21.

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