Violento robo a hermanas en un country de pilar

Tienen 8 y 17 años. Fueron sorprendidas por un grupo de ladrones en ausencia de sus padres. Amenazaron con llevarse a la menor de rehén.

Télam
Por Télam
Dos hermanas de 8 y 17 años fueron asaltadas en su casa de un barrio privado del partido de Pilar, donde los ladrones amenazaron con llevarse a la menor porque no encontraban dinero, aunque finalmente las ataron y escaparon con un televisor y otros electrónicos en una moto.

La denuncia la formuló la madre de las chicas, Anabella Luppin, quien relató que una de sus hijas le dijo: "Mamá, yo no sabía si esto era un sueño o si me estaba pasando de verdad".

La médica, que trabaja en el hospital Ramón Carrillo de la localidad bonaerense de Ciudadela, contó que el hecho sucedió el viernes pasado a las 15.30 en su casa del barrio "Los Robles", situado en Sarmiento y Los Lirios, a la altura del kilómetro 56,5 de la ruta Panamericana.

La mujer relató que dos hombres entraron a la casa justo en el momento en que su esposo salió del domicilio rumbo a su trabajo y ella estaba a punto de llegar, pero sufrió una demora, y remarcó que es el segundo asalto que la nena más chica presencia en un año.

"En esta oportunidad, (la nena menor) estaba con la hermana de 17 años y continuamente la amenazaban diciéndole que le diera todo lo que tenía porque si no, se iban a llevar a la hermanita", contó Luppin a radio 10.

Dijo que los asaltantes "entraron a punta de pistola en la casa, las hicieron subir, revolvieron todo buscando plata y le decían: ‘Si no me das la plata, me voy a llevar a tu hermana’, entonces fue terrible".

Tras atar a las chicas, los asaltantes sustrajeron teléfonos celulares, un reproductor de DVD, cámaras de fotos, una notebook, algunas joyas y también un televisor, que fue lo que más le llamó la atención a la médica.

"Salieron en moto con el televisor, pero seguro estaban apoyados por alguien más desde afuera", evaluó la mujer, quien agregó que luego de que los ladrones huyeron, sus hijas se desataron y la llamaron tanto a ella como a su marido y luego a la Policía.

Sobre la seguridad en el barrio, la mujer explicó que "hay rondines, pero no se pueden controlar todas las entradas" porque el lugar es muy grande y es "semicerrado".

"En un año, dos acontecimientos. Esto ni por casualidad lo hubiéramos previsto porque si no, nos hubiéramos quedado donde estábamos", reflexionó Luppin, en alusión a que antes vivían en el barrio porteño de Palermo.

Agregó que su hija menor no quiere volver a la casa y se encuentra en lo de su abuela y ahora "va a ser mucho más difícil convencerla" de que en el barrio de Pilar la familia tiene "la felicidad".

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