Volver al trabajo: ¿Quiero, debo, puedo?
*La difícil decisión de las madres de volver al trabajo y dejar a sus hijos al cuidado de otros. ¿Qué hacer?
*Por la Lic. Alejandra Libenson.
Cuando llega el momento de volver a trabajar, sea por la razón que sea —necesidad, placer u obligación— es recomendable prepararse para ese día.
Nuestra presencia en casa transcurrirá de una manera diferente en la crianza de los chicos.
Según cuál sea la edad del bebé o el niño en ese momento, será la manera en que manejaremos un tema fundamental, que no es sencillo poner en práctica: separarse y delegar.
Me surgen un montón de ideas y frases que quiero compartir con Uds. y fueron dichas por muchas madres que me han consultado.
-¿Será mejor irme de golpe o mejor de a poco?
-¿Cómo hago, lo despierto y me despido o me escapo sin que me vea?
-¿Le explico algo?... “es chiquito, no me va a entender.”
-¿Siento confianza en la persona que dejo a cargo? ¿Hará lo que
yo le diga o lo que quiera… y si no me entero?
-Tengo miedo, tengo dudas, ¿es mejor la escuela o un jardín maternal?
¿Soy una buena madre si tengo ganas de…TRABAJAR…aunque no necesite hacerlo?
Y así una infinita lista puede ser construida pero seguramente cada una de Uds. debe tener su propia pregunta y me gustaría que la puedan compartir conmigo ya sea por haberlo resuelto o por estar en este momento tan crucial en la vida de las mujeres/madres.
Mucha comunicación, palabras, gestos que le permitan al bebe/niño ir comprendiendo las separaciones transitorias que están por venir.
Sí, anticiparle a un bebé o a un pequeño el cambio que está por acontecer producirá efectos. A la larga positivos, porque comprenderá que un cambio puede ser traducido en palabras que le den sentido a su realidad. Y no despertar y que algo haya cambiado (mamá no está) y no sepan por qué.
La noción de tiempo se construye internamente en un bebé de esta manera. Construyendo hábitos, rutinas, que organicen el caos natural con el que vienen al mundo. Dándole siempre herramientas para comprender su mundo.
Somos sus codificadores, y los mejores interlocutores.
No es sólo preparar al bebé o al pequeño, es prepararme yo, adulta, para despedirme de ese “estado de ilusión” de los primeros meses de vida, de que somos como la misma persona y estamos siempre juntos y muy unidos.
Para darle lugar a que algo nuevo ingrese a esa dupla, o díada y nuestro hijo crezca saludablemente.
Para ello, es preciso aprender a aceptar la ayuda y que no somos irremplazables. El papá en caso de estar en pareja, es un eje fundamental a la hora de compartir de igual a igual la crianza y delegar algunas tareas. No es sencillo dar un paso al costado.
La función cuidado, protección, atención la ejercerá alguien, elegido para hacerlo, por unas horas, pero esta función no se cede.
El reemplazo, la compañía de abuelos, hermanos, ayuda doméstica calificada y probada siempre es necesaria.
Si se está amamantando, también en necesario pensar y tener una postura frente a la continuidad o no de hacerlo.
Tener ganas de salir de casa sin culpa: eso es saludable.
Les presto algunas palabras e ideas para que puedan conversar consigo mismas a la hora de tomar la decisión de empezar.
Encuentren sus propias preguntas y porque no… respuestas.
-Honestidad con uno misma.
-Apoyo
-Conciliar, acordar, pautar.
-Flexibilizar horarios
-Guardería cerca
-Trabajar desde casa.
- Pedido de reducción transitoria de la carga horaria.
-Licencias varias.
-Mantener los espacios propios, aunque sean pequeños para empezar, y salir de casa a hacer algo que disfruten.
-Sentimientos encontrados… ¿Dónde estoy yo, qué necesito para mí?
Lo dejo y no lo dejo. Miedo a abandonar.
Todo o nada, o súper mama, o mala madre.
Si se vuelve a un trabajo en relación de dependencia, será necesario aceptar que se suma otro trabajo más con el hijo.
¿Doble disponibilidad,… casi imposible? De a una a la vez, si estás acá no estás allá.
Para arribar a algunas respuestas será bueno, poder revisar los modelos de mamá que fuimos armando en nuestra infancia. ¿La tendencia fue en pensar en una maternidad exclusiva, intensiva y a tiempo completo o compartida?
¿A cuál de ambos modelos adhiero internamente? Al tradicional adquirido o a un nuevo modelo genuino y propio.
Esta clarificación permitirá posiblemente lidiar más con la frustración, el estrés, la angustia, la renuncia y la ambivalencia a la hora de volver a ejercer la profesión y/o a trabajar.
Tener espacios fuera de la casa es una decisión difícil de metabolizar. Sobre todo si estos demandan mucho tiempo real e impiden estar en esos momentos significativos del día en los cuales estábamos acostumbradas a co-protagonizar.
Lleva su tiempo aceptar como saludable que los niños estén con otras personas por algunas horas. Hay que entender que no se desdibuja el lugar de madre por no estar físicamente presente, que ese lugar está construido desde el comienzo y siempre será conservado, que tener un trabajo o una ocupación placentera fuera de la crianza del hijo es saludable para una y para el niño, porque es bueno que exista algo más que su presencia para colmar las expectativas y deseos en la vida.
¿Es para pensarlo no?
Lic. Alejandra Libenson
Psicopedagoga, Psicóloga
Autora del libro Criando hijos, Creando Personas
Especialista en crianza, vínculos familiares pareja y fertilidad.
www.alejandralibenson.com.ar
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