Zubiri, Aguirre y Jelinek: se formó un trío en el “Bailando”
- ¿Querés saber qué une al cantante y pianista ciego Serafín Zubiri, la vedette Adriana Aguirre y la modelo Karina Jelinek? Aquí te lo contamos.
“Bailando por un sueño” es antes un show televisivo que un concurso de baile televisado. Así, la danza de las parejas en la pista es sólo uno de los motores
La habilidad de Tinelli para ir tejiendo chistes e historias con los famosos que participan en el ciclo le da un estilo propio al “Bailando…”, que es un formato importado. Esas conversaciones cargadas de humor y a veces, de emoción, le confieren a ese segmento, igual que al “Patinando…” y el “Cantando…”, la impronta del “Showmatch”. En lo que va de la temporada 2008, quienes mejor interactúan con Tinelli son Serafín Zubiri, Adriana Aguirre y Karina Jelinek. Cada una a su modo y con su estilo, las tres figuras mencionadas saben sacarles jugo a esos minutos de intercambio verbal con el conductor.
El cantante y pianista español Serafín Zubiri lo hace mezclando su humor filoso con la emoción que genera en la audiencia el sólo hecho de que pueda bailar a pesar de ser ciego, su número de canto y la presencia de su perro, al que Tinelli ha convertido en una atracción adicional.
Adriana Aguirre junto a su marido Ricardo García, siempre presente en el estudio, va por el lado de un humor más revisteril, con comentarios alusivos al sexo y la receta más tradicional del “Bailando…”, es decir, las peleas que al día siguiente rebotan en los ciclos de chimentos y en aquellos programas donde la tele se ríe de sí misma.
Karina Jelinek se atrinchera en el personaje que ya le había resultado útil en la edición 2007 del “Cantando…”: la chica de una belleza impar que se muestra ignorante de casi todo lo que ocurre en el mundo real, la bomba sexy que la juega de ingenua, la modelo que admite sus limitaciones para el canto o el baile y que en lugar de discutir las críticas de los jurados, promete redoblar los esfuerzos para permanecer en el certamen.
Desde el punto de vista de la repercusión, a Zubiri, Aguirre y Jelinek los minutos de la previa les funcionan
Basta pensar en Fernanda Vives, de la que se esperaba algún escandalete por la presencia de su ex pareja, la Tota Santillán, en el concurso y que no se prendió en el chiste como lo hizo Nazarena Vélez cuando compartió el ciclo con Daniel Agostini. Algo parecido sucede con Kenita Larraín, Carolina Baldini y Eunice Castro: como era de suponer desde que fueron convocadas para integrar el show, Tinelli intenta explotar con ellas la veta de sus ex parejas de alto perfil mediático. Sin embargo, Larraín hace un juego de cintura cuando el conductor le pregunta por Fabián Mazzei, su antiguo novio y actual pareja de Araceli González. De igual modo se comporta Baldini, la ex del Cholo Simeone. Y a Castro, ex mujer de Jorge Rama, el novio de Susana Giménez, el tema no parece interesarle. Ni siquiera la Cicciolina, ex actriz porno y diputada italiana, logró estar a la altura de lo exige el ciclo en la pirotecnia verbal con el conductor.
En ese marco, los aportes del trío Zubiri-Aguirre- Jelinek son funcionales al show. Sobre todo tratándose de una edición del “Bailando” en la que se han empezado a extrañar algunos condimentos de las anteriores. Por caso, la verba punzante de Florencia de la V, las historias disparatadas de Nazarena Vélez, la naturalidad de Paula Robles, el compromiso a ultranza con el objetivo de sus soñadores que mostraron María Valenzuela, Carmen Barbieri o Liz Solari, la comicidad de Gino Renni, el repentino nacimiento de personajes que se van construyendo a la vista del público como, por ejemplo, el de Iliana Calabró, el de Matías Alé o el de la misma Nina Peloso como la piquetera vamp.
Así las cosas, bienvenidos sean Serafín, Adriana y Karina, los que saben aprovechar el histrionismo de Tinelli y prenderse en el show dentro del show. Ojalá sigan en carrera.
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