"El encuentro de Río Gallegos fue más de lo mismo"

El titular del sector de la CTA opositora analizó las circunstancias que rodearon al denominado diálogo social convocado por el gobierno y planteó ejes a discutir en una mesa ampliada.

Escribe Pablo Micheli (*)

El encuentro encabezado por la presidente Cristina Fernández el miércoles pasado en Río Gallegos fue más de lo mismo. Se trata de hacer ver algo positivo como un espacio de diálogo social y como una especie de consejo económico, pero lamentablemente la presidente incurre en un error –que ya es decisión política- de dialogar sólo con los amigos. Esto no pasa en ningún país del mundo en el que haya una convocatoria al diálogo social, y se invita a todas las centrales obreras más allá de que tengan una visión crítica de las políticas de gobierno.

Fue más un acto de campaña política electoral que un encuentro de diálogo. Si no deberíamos haber estado convocados todos los sectores sindicales, la Iglesia, los usuarios de servicios públicos, las asambleas ciudadanas y anti mineras, entre otros. Incluyendo, claro está, a los que sí estuvieron convocados.

Y también se debe discutir seriamente cómo se resuelven los grandes temas de la  Argentina. Hay que convocar a referendos para que la población participe. Y muchos otros problemas que deberían discutirse en ese espacio y no se hablan.

Entre los principales ejes que hay que discutir y preocupan está la pobreza en un país rico como el nuestro en el que la ecuación indica que los trabajadores están teniendo mayor carga impositiva que una empresa multinacional. Entre aporte previsional e impuesto a las ganancias el trabajador paga un 40% de su salario y los grupos económicos pagan un 36%.

También debemos discutir los salarios familiares, el 82% móvil, que se suba la jubilación mínima hasta el salario mínimo –al menos-, y la inseguridad, que se combate con mayor seguridad social.

La excusa del Gobierno y de los empresarios de que no hay recursos, así como de los sectores sindicales amigos al oficialismo que repiten como loros lo que allí les dictan en lugar de representar a los trabajadores, es una barbaridad. Sí se puede y hay condiciones económicas para ello en medio del crecimiento que hubo y que sigue habiendo –tal como señaló la propia presidente. En ese contexto cómo, ¿se explica que no haya recursos para pagar?

Lo primero que se debe hacer es recuperar los aportes patronales, que representan 108 mil millones de pesos que se regalaron a los empresarios en la época de Domingo Cavallo. Con eso saldás y superás lo que obtienen con lo que recaudan por Ganancias, que son sólo 58 mil millones.

La segunda medida es poner un impuesto a la renta financiera con un proyecto de fondo, que se graven las sumas y transacciones millonarias de tenedores de deudas y grandes operadores, no a los que hacen una operación menor, como el proyecto de Héctor Recalde. Y a eso se le suma la necesidad de gravar el juego y la renta de las empresas mineras y petroleras.

Todos estos proyectos se han hecho en otros países de Latinoamérica y ninguna empresa se fue. Está demostrado eso. Acá tienen una rentabilidad tremenda y por eso amenazan, pero ninguna se va a ir. No se trata de expropiarlas sino de cobrarles lo que corresponde.

(*) Pablo Micheli es secretario general del sector opositor de la Central de Trabajores de la Argentina (CTA)

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