En su segundo día en Bolivia, el Papa pidió "basta de descartes" ante una multitud
Francisco afirmó que frente a tantas situaciones de hambre en el mundo no se puede responder que "no cierran las cuentas". Los dijo hoy durante la misa que celebró en la localidad boliviana de Santa Cruz.
Francisco reiteró en Bolivia que la riqueza de una sociedad se mide "en los ancianos que logran transmitir su sabiduría y la memoria de su pueblo a los más pequeños".
Sobre "bendecir", el papa argentino dijo que tiene "esa doble mirada, de por un lado agradecer y por otro tiene el poder transformar" y sobre la "entrega", destacó la importancia de compartir.
También su sermón fue un elogio a las madres, que como en estos días ha visto "cargando a sus hijos en las espaldas".
"Llevando sobre sí la vida, el futuro de su gente. Llevando sus motivos de alegría, sus esperanzas. Llevando la bendición de la tierra en los frutos. Llevando el trabajo realizado por sus manos", describió.
"Manos, agrego, que han labrado el presente y tejerán las ilusiones del mañana. Pero también cargando sobre sus hombros, desilusiones, tristezas y amarguras, la injusticia que parece no detenerse y las cicatrices de una justicia no realizada", continuó.
A las madres bolivianas les recordó que "llevan sobre sí la memoria de su pueblo. Porque los pueblos tienen memoria, una memoria que pasa de generación en generación, una memoria en camino".
Francisco abogó por conservar siempre esa memoria pues esa pérdida "nos disgrega, hace que nos cerremos a los demás, especialmente a los más pobres".
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