Mientras los casos de competencia desleal, egos y disputas internas abundan en cualquier tipo de deporte, el ciclismo entregó estos últimos días un gesto pocas veces visto.
Durante el XV Gran Premio Santa Barbara que se disputa en Puente Viesgo, España, Agustín Navarro sufrió un desperfecto en su vehículo mientras marchaba tercero tras una gran carrera en que la había dominado gran parte del pelotón.

Cansado, ofuscado y con la meta como objetivo, Navarro no dudó: se puso la bicicleta al hombro y continuó el camino corriendo, con el objetivo de recorrer los pocos metros que quedaban hasta la meta a pie. En un principio, todo parecía una utopía.

Sobre todo cuando Ismael Esteban, que venía cuarto, comenzó a acercarse a toda velocidad. A aproximadamente 300 metros de la línea de llegada, Esteban alcanzó finalmente a Navarro, con la gran chance de superarlo mientras su rival corría con la bici al hombro y subirse al podio de la competencia.

Pero nada de eso paso. Ante el asombro de los presentes y hasta del propio Navarro, Esteban decidió quedarse a sus espaldas, pedaleando lentamente con el objetivo de que sea Navarro el que llegue en tercer lugar, como premio a su gran carrera.

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Y así atravesaron los últimos metros, con un Navarro extenuado que finalmente pudo cumplir el objetivo de llegar tercero y con un Ismael envuelto en aplausos y muestras de agradecimiento ante tan noble gesto. Después de todo, demostró que todavía existe solidaridad en el deporte.