Regalar un juguete conectado puede llevar un riesgo, porque los datos personales de los niños pueden ser sustraídos por piratas informáticos.
Un mes antes de Navidad, un hacker robó información de cerca de cinco millones de padres y casi 200 mil niños, clientes del fabricante de juguetes VTech, con sede en Hong Kong.

El pirata obtuvo nombres, direcciones de correo electrónico y direcciones físicas, fechas de cumpleaños, contraseñas e incluso fotos de niños y grabaciones de voz. No tomó el control de un juguete, sino de un servidor distante en el que VTech almacenaba esos datos.

El individuo, cuya identidad se desconoce, aseguró a la web especializada Motherboard que no actuó con malas intenciones y que sería "moralmente inaceptable" utilizar todos esos datos, "sobre todo si hay niños afectados".

Su intención era darle una lección a VTech, tras comprobar que su tienda en línea estaba muy desprotegida y usaba una tecnología obsoleta.

"Quiero simplemente que los problemas sean conocidos y resueltos", dijo, amenazando con golpear de nuevo, "tal vez contra la competencia de VTech".

"Es terrible pensar que esos niños tuvieron sus datos expuestos antes incluso de saber de qué se trata", lamenta Gavin Reid, especialista en amenazas de Lancope, una compañía de cyber seguridad que acaba de ser adquirida por el gigante estadounidense de redes informáticas Cisco.

"Es el nuevo orden mundial en la vida privada: hay que esperarse a que todo lo que se confía a organizaciones pueda ser expuesto en cierta medida", añade.

De ahí que los profesionales de la cyber seguridad se pregunten si hay que exponer a los niños.