Como todos los años, diciembre es sinónimo de cenas de fin año, comidas navideñas e interminables reuniones con familiares y amigos que pueden provocar que nuestro peso aumente: durante todas las fiestas es habitual engordar entre dos y cuatro kilos.
Llevar a cabo un estilo de vida saludable y una alimentación equilibrada, potenciando la dieta mediterránea y evitando los excesos, es imprescindible para estar el día 7 de enero en el mismo peso con el que empezaste las celebraciones.

  • Medir las porciones: el aspecto visual es muy importante por lo que para reducir la cantidad de comida se aconseja utilizar platos pequeños y comenzar por la ensalada o algún plato de verduras.

  • No a la dieta previa: aunque mucha gente piensa que es mejor bajar de peso para tener un margen durante las fiestas, estos cambios no son buenos ya que pueden afectar el metabolismo y dejar marcas en la piel como las estrías. En este sentido, lo ideal para mantener el peso es comer con medida y aumentar el ejercicio con el fin de quemar las calorías extra que se consumen.

  • Deporte durante el año: debes hacer ejercicio durante todo el año y no solo durante el período navideño, ya que es la regularidad lo que trae más beneficios para tonificar músculos, fortalecer huesos, mejorar el humor y el sueño, acelerar el metabolismo y quemar grasa. La hora depende del estilo de vida de las personas, pero lo mejor es ser constante, 30 minutos diarios, aunque sea salir a caminar.

  • Alimentación saludable: las comidas y cenas con amigos y familiares durante la Navidad se asocian a excesos culinarios. Sin embargo, es posible seguir una dieta balanceada durante estas fechas con alimentos ricos en fibra, con alta densidad de nutrientes y pocas calorías. Así, algunos de los alimentos más saludables son los productos integrales, las verduras y los platos al horno.

  • Reducir el alcohol: limitar la ingesta de bebidas alcohólicas durante las fiestas navideñas es primordial para no aumentar de peso. Se aconseja tomar un vaso de agua entre cada copa para no beberse todas las calorías.

  • Cuidado con los postres: se debe tener cuidado especial con los postres que contienen altas cantidades de azúcar refinada y grasas saturadas como la manteca, pero hay que cuidarse en todos los sentidos, comiendo de todo con moderación.

  • Importancia del descanso: dormir unas ocho horas diarias es fundamental para que se activen mecanismos que regulan el apetito y la sensación de saciedad.

El punto más importante es no caer en los excesos además de llevar una vida saludable, realizar actividad física de forma regular y aprovechar cada oportunidad para reunirse con los seres queridos. Por otro lado, estos siete consejos también se pueden transformar en la base para ir sumando hábitos saludables el próximo año.