La decisión generó una superpoblación de cuerpos en las casas funerarias, que aguardan para ser inhumados. "El mayor problema es que mucha gente quiere visitar a sus seres queridos en Navidad y Año Nuevo", sostuvo el titular de una casa velatoria.
Las autoridades del cementerio municipal de Bahía Blanca determinaron cerrar sus puertas el 25 de diciembre, lo que generó una superpoblación de cuerpos en las casas funerarias aguardando ser inhumados, y la resolución se repetirá el 1 de enero.
Jorge Bonacorsi, titular de una de las casas velatorias de la ciudad, confirmó que la misma situación se repetirá para Año Nuevo: "Fuimos informados por la administración del cementerio vía mail", aseguró, según informó Labrújula24.com.
"Esto jamás ocurrió en Bahía Blanca porque siempre hubo guardias. El problema no es la cantidad de servicios fúnebres que se acumulan, sino que el 25 y el 1 donde muchísima gente quiere ir a visitar a sus seres queridos", agregó.
Consultado respecto a cómo se trabajó en vísperas de Nochebuena, Bonacorsi afirmó que "la atención fue reducida, algo que se repetirá el 31", al tiempo que confirmó que "ayer teníamos nueve cuerpos acumulados, todo un tema teniendo en cuenta las altas temperaturas. Nosotros tenemos morgue refrigerada pero una capacidad limitada".
"Si yo llego a colgar un cartel que diga cerrado, todos me matan. Esto no es una ferretería. Nadie elige cuando morirse. Esto puede ocurrir en un pueblo, no en una ciudad como Bahía", subrayó.
Por último el titular de una de las principales casas velatorias bahienses dejó en claro que no es su intención "caerle" a la administración de Héctor Gay que "asumió hace unos días": "Esto fue a solicitud del personal municipal", concluyó.