Principalmente las mujeres y varios atletas están siendo advertidos por los países y por médicos de todo el mundo para que reconsideren sus planes de asistir al evento deportivo.
El temor más grande viene a partir de de los graves problemas que le enfermedad transmitida por la picadura de un mosquito produce en las embarazadas y por consiguiente en sus bebés.

Rusia y Australia ya advirtieron a las mujeres que piensan asistir a los juegos en agosto, para que tomen todos los recaudos necesarios y para que además se informen acerca del virus.

Por otro lado numerosas compañías aéreas de todo el mundo están ofreciendo a las embarazadas la posibilidad de cambiar o devolver sus pasajes para evitar viajar a las zonas afectadas, entre las que cabe destacar, Brasil es en el que impactó más fuerte.

Las devoluciones y advertencias de los distintos países ejercen una presión extra en Brasil que a otros problemas, ahora suma el de estos mosquitos que prosperan en charcos, rincones y grietas, características muy comunes de ver en Río, la ciudad anfitriona.

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"Es el lugar perfecto para la proliferación ", dijo Isaac Bogoch, especialista en enfermedades infecciosas tropicales en el Hospital General de Toronto, que publicó un artículo científico por la rápida propagación del zika. Mientras que por su parte Marcelo Castro, ministro de Salud de Brasil, admitió esta semana: "Estamos perdiendo la batalla a lo grande".

Los organizadores sin embargo están dispuestos a insistir con los Juegos de 2016 convencidos de que Brasil tendrá el brote bajo control antes de que comiencen los Juegos.

Ahora el país está lanzando todo lo que tiene en la lucha contra el problema. Esta semana, más de 3.000 agentes municipales de salud brasileños trabajaron desesperadamente para librar a la ciudad de mosquitos, ante la inminente llegada del clásico carnaval.