Una mujer llamó desesperada a la Patrulla Ambiental y pidió que fueran a su casa en el barrio Yofre Norte de la ciudad de Córdoba. Cuando llegaron, los especialistas se asomaron a un recipiente que les entregó la dueña de casa y quedaron sorprendidos: en su interior había alrededor de 40 alacranes, todos del tipo venenosos.
"En realidad parecen muchos, pero ya vivimos otras situaciones similares donde secuestramos esa cantidad en una vivienda", explicó al diario Día a Día el comisario Claudio Flores, jefe de la Patrulla Ambiental.

"No es raro que a esa mujer le hayan aparecido tantos alacranes: eso ocurre porque no se le prestó atención a la limpieza y al cuidado de la higiene de la vivienda", señaló.

Según los integrantes de la Patrulla que llegaron al lugar, la vivienda de Yofre Norte era precaria, estaba descuidada y sin limpiar, incluso con escombros y sectores oscuros y húmedos. La propia dueña de casa dijo que capturó a los alacranes, que estaban en el patio, en los desagües, en la cocina y en todos los rincones húmedos y ocultos de la casa.

Un dato a tener en cuenta es que las cucarachas son uno de los alimentos preferidos de los alacranes: por ello es muy posible que, en una casa donde abunden cucarachas, se oculte también un alacrán.


Los alacranes fueron llevados al Centro de Zoología Aplicada de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), que funciona en el zoológico, en el Parque Sarmiento. Flores explicó que es fundamental capturarlos vivos porque luego los especialistas preparan los antídotos contra el veneno. "Para dar un ejemplo, se necesitan 100 alacranes vivos para elaborar la cantidad de antídoto que necesita solamente una persona adulta", graficó Flores. "Por ello es importantísimo que la gente que encuentre alacranes, no los mate: los capture vivos y nos llame a nosotros para que nos hagamos cargo", pidió.

Flores señaló que, en caso de capturar a un alacrán, también se lo puede llevar al Hospital Rawson, al Hospital de Niños o al propio Centro de Zoología de la UNC.