Una estudiante universitaria fue hallada asesinada de siete puñaladas en un descampado de la ciudad chubutense de Puerto Madryn y los investigadores sospechan que fue ví­ctima de un conocido.
La joven fue identificada como Diana Verónica Rojas (25), oriunda de la localidad entrerriana de Nogoyá, quien se habí­a ido a vivir a Puerto Madryn hace alrededor de un año para estudiar Derecho en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

Rojas fue vista por última vez la noche del lunes último, luego de que unos compañeros la dejaran en su casa tras rendir un parcial de Derecho Penal I en la facultad.

Poco más tarde, un joven le envió a Diana un mensaje a un grupo por Whatsapp para decirle que le iba a pasar unos apuntes y ella le respondió, por lo que todavía estaba con vida.

El fiscal de Puerto Madryn Daniel Báez informó a Télam que "de acuerdo al resultado de la autopsia que concluyó esta mañana, la joven sufrió siete puñaladas en distintas partes del cuerpo, aunque la mortal fue una que recibió en el cuello, que no fue un degüello".

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El cadáver fue encontrado el martes a la tarde por dos ciclistas en un descampado ubicado al sur de Puerto Madryn, a unos 1.500 metros de la ruta provincial de ripio 1, que une a esa ciudad con la capital de Chubut.

El fiscal que trabajó en el lugar reveló que "todo indica que la ví­ctima fue asesinada allí­ mismo".
Lo que pudieron establecer los criminalistas que trabajaron allí es que la víctima fue llevada en un auto pequeño, de acuerdo a las huellas que quedaron, y por algún motivo bajó del vehículo.

"El agresor la tomó de atrás y la apuñaló primero en el costado del cuerpo y finalmente en el cuello", señaló a Télam un investigador, que agregó que a metros del cadáver se encontró la cartera de la joven con sus documentos, lo que permitió su rápida identificación.

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La chica tenía puesta la misma ropa con la que había sido vista por última vez (un pantalón, remera y botas negras) y se cree que quien la asesinó movió su cuerpo para poder escapar en el auto, por lo que se tomaron algunas muestras y hoy se volvió al lugar con perros rastreadores.

Los voceros dijeron a Télam que por ahora no hay indicios de que se haya tratado de un intento de violación seguido de muerte, ya que no hay signos de ataque sexual, aunque los investigadores están convencidos de que la joven conocí­a a su agresor.

El jefe de la Unidad Regional Puerto Madryn, comisario mayor Marcelo Diosquez, informó que en la zona del hallazgo "hay huellas que marcan el recorrido del vehí­culo en el que aparentemente llegaron, que se pierden rumbo a playa Paraná".

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Los investigadores también creen que quien conducí­a el rodado conocí­a la zona, ya que es un predio alejado, rodeado de las matas achaparradas propias de esa región patagónica, donde suelen transitar deportistas que practican "mountain bike".

El fiscal Báez, que por ahora caratuló la causa como "homicidio", reconoció que "hay sospechosos" en el marco de la pesquisa
, aunque prefirió no brindar ningún dato al respecto para no entorpecer la investigación.

Si bien compañeras de Diana, que vivía sola, declararon que la joven no tenía novio, se investiga a dos o tres jóvenes de su círculo cercano con los que aparentemente tenía alguna relación sentimental. En esa línea, esta mañana se revisó la casa de la chica en busca de pistas y de su celular, que sería clave para la causa.

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Julieta Calvo, alumna de la facultad a la que iba la joven entrerriana, dijo a la prensa que están todos "shockeados" por lo sucedido, ya que Diana era una persona con la que interactuaban a diario.

"Hay compañeros que estuvieron estudiando con ella para rendir una materia hace unos dí­as, ellos no lo pueden creer, es una noticia lamentable que nos toca de cerca", expresó la estudiante.

Calvo dijo que Diana "sobresalí­a, no sólo por su altura, sino por su personalidad, era una chica que tení­a las cosas muy claras, muy dulce y con ganas de crecer, tení­a una sonrisa todo el tiempo".
Finalmente, la joven recordó que la ví­ctima habí­a participado dí­as atrás de la movilización que se realizó en esa ciudad en defensa de la universidad pública, para la que habí­a ayudado a hacer las banderas.

"Estuvo presente y no pasaba desapercibida por lo buena persona que era", agregó. La familia de la víctima, compuesta por sus padres y tres hermanos, viajaban esta tarde hacia Puerto Madryn, donde se les hará entrega del cuerpo.