Mauro Szeta
Mauro Szeta
La maniobra fraudulenta no tenía límites. El estafador buscaba vulnerar en lo más bajo. Una estafa vil. un método perverso que llegó a su fin.
Sólo ayudado con un teléfono, el estafador llamaba a las intendencias e inventaba que era un lugareño de esos municipios. El verso era el siguiente: "Soy el papà de Juliancito. Se acaba de morir en el Garrahgam. Necesitamos plata para su traslado en ambulancia para velarlo", decía.

Del otro lado del teléfono, los jefes municipales se quebraban, sentían que debían dar una mano, y pocas veces llegaban a chequear cien por ciento la veracidad de los llamados.

Los pedidos que hacía el estafador iban desde 6500 pesos hasta 14.500. Tan efectivo fue su engaño que llegó a consumar siete veces su estafa.

El acusado tiene 33 años, y sus iniciales son ERB. Es santafesino y quedó detenido con prisión preventiva acusado de estafas reiteradas.

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El estafador quedará libre cuando tenga actreditado domicilio fijo y pague 50 mil pesos, determinó el juez Eduardo Pocovi.

Según la causa, "la maniobra engañosa del imputado consistía en llamar a municipios y comunas de todo el país haciéndose pasar por un directivo del hospital de Pediatría Garrahan" de Buenos Aires.

Siempre, de acuerdo con la imputación, el sospechoso llamaba con el fin de "solicitar dinero –entre 6.500 y 14.500 pesos, de acuerdo al caso– para cubrir los presuntos gastos que implicaba el traslado de un niño oriundo de la localidad a la que llamaba, que supuestamente había fallecido en el hospital.

"El delito pudo corroborarse en al menos siete oportunidades. De la investigación también se desprende que hubo otros 10 casos en los que quedó en grado de tentativa", detalló un investigador. "Los llamados fueron realizados entre el 11 de noviembre de 2015 y el 6 de mayo de este año", agregó.

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El dispositivo con el que hacían los llamados era un teléfono celular que, de acuerdo a los informes de la empresa de telefonía, estuvo ubicado en Santo Tomé; Laguna Paiva; Recreo; Barrancas; Santa Rosa de Calchines; Helvecia; Cayastá; Colastiné; y en la ciudad de Santa Fe.

La fiscal de la causa, la doctora Parodi precisó que "ERB decía que era el director del Garrahan y se identificaba como Antonio Alberto Latella, quien fue citado a declarar y confirmó que es médico de planta del hospital desde 1994. Más aún –añadió la fiscal–, en los registros consta que entre 2002 y 2007, Latella atendió a un familiar del detenido a raíz de un problema oncológico".

Parodi precisó que también "hubo algunos casos en los que el imputado se hizo pasar por un supuesto subdirector del hospital, cuyo nombre es Darío Barzotti. En otras oportunidades dijo que era el padre del niño fallecido, e incluso también se hizo pasar por un tal Pablo Ojeda, supuesto chofer de una ambulancia".

Las víctimas fueron funcionarios o empleados de las municipalidades de Perito Moreno y Caleta Olivia (Santa Cruz); Charata (Chaco); Tafí Viejo (Tucumán); La Quiaca (Jujuy); El Jardín (Salta); y la comuna de Helvecia (Santa Fe). En los siete casos, ERB consiguió que le hicieran depósitos en una cuenta bancaria pertenenciente a un hombre con domicilio en la ciudad de Santa Fe.

En tanto, no logró consumar el delito con los municipios de 28 de noviembre (Santa Cruz); San Isidro de Lules (Tucumán); San Bernardo (Chaco); Caimancito (Jujuy); Perico (Jujuy); Ibarreta (Formosa); Arauco (La Rioja); Bertis (La Pampa); Villa Cañás (Santa Fe); y El Carmen (Jujuy).