El Presidente brindó su primer discurso ante la Asamblea General. Lejos de exigir al Reino Unido a cumplir con las resoluciones de la ONU que lo obligan a sentarse a discutir la soberanía de Malvinas apenas dijo "esperar" que se establezca el diálogo "amigablemente". Apenas se refirió de manera tangencial a los atentados a la Embajada de Israel y AMIA y no hizo alusión a Irán y su falta de colaboración en el esclarecimiento.
El presidente Mauricio Macri brindó este martes su primer discurso ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU). En un muy breve discurso el mandatario cambió el tono y la agenda marcada por las presentaciones realizadas en los 12 años anteriores por los presidentes Néstor Kirchner y Cristina Kirchner. En esa línea Macri realizó un más que tibio reclamo al Reino Unido por la disputa en torno a la soberanía de las islas Malvinas al tiempo que tocó apenas tangencialmente los atentados a la embajada de Israel y AMIA. No nombró a Irán y su supuesta responsabilidad en el atentado a la AMIA y apenas pidió colaboración internacional para esclarecer el ataque.

Luego de la marejada de críticas que recibió su gobierno por el acuerdo firmado con el Reino Unido y por el cual se permitirá a ese país seguir adelante con la exploración de recursos naturales en Malvinas a pesar de la disputa de soberanía en curso, Macri incluyó el tema en su discurso. Lo hizo sin embargo de manera muy tibia y obviando las resoluciones de la ONU incumplidas por parte del gobierno de Londres, que lo obligan a sentarse a una mesa a discutir con la Argentina.

"El diálogo y resolución pacífica de controversias es la piedra basal de la resolución de conflictos. Por eso llamamos al diálogo con el Reino Unido para solucionar amigablemente la disputa de soberanía que tenemos hace casi dos siglos por Malvinas" dijo apenas el mandatario sin nombrar las resoluciones incumplidas por el gobierno de Londres.

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Y siguió: "Hemos dado muestras de interés de avanzar en nuestra relación bilateral que debe ser mutuamente beneficiosa" y lejos de exigir el inicio del diálogo ordenado por ONU apenas dijo esperar que "se pueda activar una solución a este diferendo".

Macri también se refirió a los atentados perpetrados contra la Embajada de Israel en Buenos Aires en 1992 y contra la AMIA en 1994. Sin embargo lo hizo de manera tangencial y enmarcado dentro de la lucha global contra el terrorismo.

Ignoró los anteriores pedidos de colaboración a Irán para esclarecer el segundo atentado, las circulares rojas de Interpol contra funcionarios iraníes y apenas se limitó a pedir la colaboración internacional para esclarecer los ataques.

"En 1992 y 1994 la Argentina fue víctima del terrorismo internacional. Esperamos mayor colaboración internacional para su esclarecimiento y castigo de los culpables. La cooperación internacional es indispensable para detener el terrorismo, por eso tenemos que fomentar el desarrollo dentro y fuera de nuestros países", dijo apenas Macri sin nombrar ni AMIA, ni embajada de Israel ni Irán.

Anunció además que la Argentina va a "ampliar la recepción de refugiados de Siria y países vecinos" y advirtió la llegada de estos inmigrantes podrá "irse incrementando gradualmente" en la medida que haya "acompañamiento financiero, apoyo técnico y de logística internacional".

A principios de julio, Macri firmó un compromiso con la Unión Europea para recibir 3.000 refugiados sirios, al argumentar que "la escala de la crisis de refugiados en Siria la convierte en un desafío global, que necesita una respuesta global".