Investigadores determinaron que el cohete que derribó al avión de Malaysia en 2014, en el que viajaban 283 pasajeros y 15 tripulantes, es de origen ruso. El Kremlin niega haber tenido participación.
El equipo internacional de investigación penal, que trata de esclarecer el derribo del avión de Malaysia Airlines MH17, indicó que el arma fue disparada desde un campo cercano a la localidad de Pervomajsk, en el este de Ucrania, que en ese momento estaba en manos de los rebeldes prorrusos.

El misil habría sido traído desde Rusia por pedido de los separatistas prorrusos. Así lo afirman las conclusiones del Consejo de Seguridad de Holanda (CSH) sobre el atentado.

El informe confirma la implicación del Gobierno ruso -que niega las acusaciones- en el despliegue del misil y en su ocultamiento. Los familiares de las víctimas fueron los primeros en conocer los resultados de la investigación, que recoge datos de teléfonos móviles, testigos y otro tipo de evidencias sobre el terreno, además de datos de redes sociales.

Para elaborar este dictamen, junto a los investigadores holandeses estuvieron funcionarios de justicia de Malasia, Austria, Bélgica y Ucrania. El equipo investigador está respaldado por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

Las pruebas aportadas pueden ser en el futuro presentadas ante cualquier tribunal. Es la investigación más amplia que se ha hecho sobre el caso hasta la fecha sobre el avión estrellado, que volaba de Ámsterdam a Kuala Lumpur y fue alcanzado por un misil cuando sobrevolaba la provincia de Donetsk. A bordo de la aeronave se encontraban 298 personas, en su mayoría holandeses y no hubo sobrevivientes.