Desencajado: Javier Milei interrumpió una entrevista para insultar desaforadamente a José de Mendiguren

Política

Durante su paso por el predio ferial de Palermo, el mandatario interrumpió una entrevista para señalar y agredir con insultos al exfuncionario nacional.

Lo ocurrido por parte de Javier Milei en el predio ferial de La Rural estuvo lejos de constituir un debate político tradicional o una definición técnica en materia económica, ya que a los gritos e insultos contra José Ignacio de Mendiguren, otra vez protagonizó un repudiable episodio.

Lejos de la investidura institucional, la escena se pareció más a un espectáculo propio de sus épocas como panelista televisivo o figura de las redes sociales, donde las formas del debate público se reducen a la lógica de un ring de streaming.

Mientras exponía sobre emisión monetaria en el stand de una radio nacional, el mandatario interrumpió de imprevisto su propio discurso para extender el brazo y señalar con el dedo índice a una persona que caminaba a la distancia por los pasillos del predio.

Javier Milei en La Rural.

Javier Milei en La Rural.

“Mirá, ahí está pasando alguien que le hizo muchísimo daño a la Argentina”, disparó el Presidente al aire, por propia iniciativa y sin que mediara pregunta alguna.

Cuando desde el estudio le soplaron el apellido del apuntado —José de Mendiguren—, Milei profundizó la embestida sin filtros. “Sí. Mirá. Ese le cagó a los argentinos 30 mil millones de dólares”, sentenció, y arremetió de forma directa contra el exministro de Producción durante la gestión de Eduardo Duhalde: “Vos sí, ladrón, arruinaste el país con Duhalde y toda su banda”.

Javier Milei, lejos de la mesura presidencial

El exabrupto inicial no fu aislado, sino el prólogo de una seguidilla de descalificaciones que expusieron la virulencia verbal del jefe de Estado. Minutos más tarde, ya completamente lanzado, bajó línea a sus seguidores sobre cómo debían manejarse frente a dirigentes o funcionarios de gestiones anteriores, afirmando que “hay que animarse a enfrentarlos”.

Sin embargo, la escalada subió de tono al emplear un léxico impropio para el máximo responsable del Poder Ejecutivo. Lejos de la moderación institucional, el mandatario tildó al exfuncionario de “sorete” y “mierda humana”, y remató con una humorada de tono escolar al deformarle deliberadamente el apellido —llamándolo "De Mendicurren"— frente a los micrófonos y cámaras.

Todo este repertorio de agresiones se desarrolló en paralelo a una serie de acusaciones genéricas sobre una supuesta "estafa" monetaria y aseveraciones en las que responsabilizaba a la dirigencia política por haberle sustraído 45 mil millones de dólares a la sociedad. El combo de denuncias, lanzado sin un correlato judicial inmediato, fue expuesto como una verdad categórica desde el escenario protegido que otorga el peso de la investidura presidencial.

Dejá tu comentario