Héctor Beccar Varela, un reconocido obstetra de la zona norte, fue víctima de la inseguridad y del maltrato policial luego de ser asaltado en su propia casa. Fue baleado y esposado por los efectivos tras una persecución.
"Dame todo" le dijo el ladrón a Héctor Beccar Varela, mientras amenazaba a su hija de 21 años con uno de los cuchillos que había en la cocina de la casa en San Isidro. El médico, un reconocido obstetra de la zona, no dudó y todo lo que encontró se lo dio: 1200 dólares, 3500 pesos, celulares,máquinas de fotos y algún que otro equipo tecnológico. Cuando el robo estaba consumado, hasta le ofreció llevarlo a donde quisiera con su auto. El ladrón accedió.

Mientras se dirigían hacia la villa La Cava, un familiar llamó al 911 alertando por la situación. A los pocos minutos Beccar y el ladrón tenían atrás suyo un patrullero que los estaba persiguiendo. Una vez que ingresaron a la villa, la policía comenzó a disparar y tuvieron que parar. El médico creyó que ese sería el final de una noche difícil, sin embargo, cuando se bajó del auto, lejos de ayudarlo, la policía le disparó y lo esposó. Nueve días después y tras una cirugía, el obstetra continúa internado.

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"La policía no lo mató de casualidad. No debieron haber disparado. Aunque lo hayan confundido con un ladrón no podían disparar así", dijo Andrés Beccar Varela, abogado y hermano de la víctima al diario La Nación.

Por el hecho, tres efectivos quedaron desafectados de la fuerza. Se trata del teniente Juan Pablo Criado, el oficial Juan Ignacio Lugo y el sargento Oscar Sandes, que sería quien disparó e hirió a Beccar Varela. El hecho es investigado por el fiscal de San Fernando, Oscar Núñez Barreto.

Su familia, además, denunció que no le devolvieron la totalidad del dinero que le habían robado, por lo que presumen que parte del botín se lo quedaron los efectivos. De los US$1200 y $3500 sólo le devolvieron 200 dólares y 1000 pesos.