La primera ministra británica Theresa May activó este miércoles el Brexit al enviarle una carta a la Unión Europea invocando el artículo 50 del Tratado de Lisboa.
El Tratado, en vigencia desde diciembre de 2009, contempla la posibilidad de que un Estado miembro decida voluntariamente abandonar la Unión Europea. A ello se dedica su artículo 50. El procedimiento, no obstante, no está detallado. Y como reconocen muchos de los que participaron en su redacción, entre ellos el diplomático británico Lord Kerr, el artículo 50 se formuló para no ser usado. Se trata, por tanto, de un terreno inexplorado.

El artículo tiene cinco apartados. Se establece que la Unión negociará con el Estado miembro que se retira "a la luz de las orientaciones del Consejo Europeo (la institución europea que representa a los Estados)". La salida se negocia "teniendo en cuenta el marco de sus relaciones futuras con la Unión". Y el acuerdo final lo rubrica el Consejo "por mayoría cualificada, previa aprobación del Parlamento Europeo". Hay dos años para alcanzar un pacto, aunque se abre la posibilidad de una prórroga si hay unanimidad para pedirla.

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La carta. Formalmente, lo único que se requiere es una carta en la que "el Estado miembro que decida retirarse notificará su intención al Consejo Europeo". La misiva se entregó este mismo miércoles al embajador británico ante la UE, Tim Barrow, y al gabinete del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. El texto lo firmó el martes a la noche Theresa May, quien también anunció la activación del proceso en el Parlamento.

La respuesta de la UE. Una vez notificada por carta la intención de salida, la pelota pasa al Consejo Europeo. En un plazo de 48 horas, Tusk responderá con unas "directrices" para la negociación. Este documento será la piedra angular en la que se apoyará toda la estrategia negociadora de los 27 Estados de la UE. Tusk enviará un borrador a los gobernantes el 31 de marzo para que estos hagan sus aportes.

Cumbre extraordinaria.
La versión final de esas directrices se aprobará en una cumbre extraordinaria que celebrarán los jefes de Estado y de Gobierno el 29 de abril en Bruselas. A partir de este momento, la UE-27 funcionará de manera paralela a la UE-28, que seguirá existiendo hasta que el Reino Unido se retire del todo. Londres "no participará ni en las deliberaciones ni en las decisiones del Consejo Europeo o del Consejo que le afecten", según prevé el artículo 50.

El mandato de negociación. El mandato de esa cumbre, que fijará las prioridades negociadoras de los 27, será entregado a Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea. El brazo Ejecutivo de la UE desarrollará esas directrices, con elementos muchos más detallados que permitirán ya abrir la discusión formal con Reino Unido. Para garantizar que ese documento de la Comisión recoge fielmente las posturas de los 27 Estados, deberá volver a ser aprobado por los 27 (aunque probablemente baste con el visto bueno de los ministros de Asuntos Europeos). A partir de ese momento, el jefe negociador de la UE para el Brexit, Michel Barnier, tomará las riendas y empezará el verdadero proceso.