Lagostena: "No entiendo porqué la dan por muerta"

El presunto autor del asesinato de Eriva Sorano se declaró "inocente" y criticó a los medios de comunicación.

Daniel Lagostena, detenido como presunto autor del asesinato de su novia Erica Soriano, la embarazada desaparecida desde 2010, aseguró este viernes, en una audiencia oral realizada en los Tribunales de Lomas de Zamora, que es "inocente" y que no entiende por qué dan por muerta a su pareja.

"Soy inocente y estoy viviendo una pesadilla. Los medios me condenaron y estoy preso por esa situación", dijo Lagostena (51) en la audiencia oral frente al juez de Garantías de Lomas de Zamora Gabriel Vitale, quien ahora deberá definir si le dicta la prisión preventiva.

"No entiendo todavía por qué la dan por muerta", afirmó Lagostena, dando a entender que al no haber aparecido el cadáver de Erica, la Justicia no puede acusarlo de un homicidio.

Lagostena atacó a los medios al afirmar que dieron por ciertas algunas supuestas pruebas que lo incriminaban que luego se demostró que eran falsas o no tenían valor. En ese sentido, dijo que los medios anunciaron que habían encontrado restos humanos en un campo de su padre pero luego no aclararon que "estaban pintados con barniz" y eran "para estudiantes de medicina".

También se refirió a la supuesta sangre que apareció en una camioneta de su padre y que en realidad era "sangre de chancho".

La audiencia realizada el viernes es un trámite técnico que tiene como única finalidad que cada una de las partes exponga los fundamentos por los que creen que al imputado hay que dictarle o no la prisión preventiva. En la hora que duró, tanto el fiscal del caso, Gerardo Loureyro, como el abogado de la familia Soriano, Marcelo Mazzeo, solicitaron al juez Vitale que a Lagostena se le dicte la prisión preventiva porque existen peligro de fuga y riesgo procesal de entorpecimiento de la investigación.

"Creemos que Lagostena se fugará si lo dejan en libertad, no sólo por la expectativa de la pena que afronta sino también porque ya en una oportunidad dejó su teléfono celular arriba de un kiosco de diarios para que piensen que estaba en su casa, cuando se había fugado a Paraguay", dijo Mazzeo. Además, el abogado de la familia también consideró que "no hay mejor prueba de que Lagostena puede entorpecer la causa que el hecho de que no sabemos todavía qué hizo con el cadáver de Erica".

El abogado defensor, Gustavo Della Maggiore, en cambio, contó que planteó que su cliente debe ser liberado "por falta de mérito ya que no hay elementos de cargo suficientes". En caso de que el juez crea lo contrario, Della Maggiore pidió subsidiariamente que "se le dé una alternativa a la prisión preventiva, como una libertad vigilada o una morigeración con prisión domiciliaria".

El juez Vitale definirá la suerte de Lagostena entre el lunes y el martes de la próxima semana.

Lagostena está detenido por el caso desde el pasado 30 de mayo a pedido del fiscal Loureyro y por orden del juez Vitale, quien le imputó los delitos de "homicidio simple en concurso real con aborto, en el contexto de violencia familiar y contra la mujer", pese a que el cadáver de la joven nunca apareció.

Erica Soriano (30), embarazada de dos meses y medio, fue vista por última vez el 20 de agosto de 2010, en Lanús, y la versión de su pareja es que al día siguiente ella se fue a visitar a su madre a Villa Adelina, en el norte del conurbano, pero nunca llegó. En el expediente se determinó que la última señal con vida de la víctima se dio en el domicilio de Lanús de Lagostena, con quien mantenía una relación sentimental por de más complicada y conflictiva, según testimonios de familiares y amigos. Para el juez, Erica nunca salió de su casa, como declaró su pareja, y presuntamente fue asesinada en ese lugar el 20 de agosto de 2010 entre las 22 y las 5.

En la chimenea de la casa se hallaron restos de una bombacha, por lo que se presume que el imputado quemó allí la ropa de su pareja, y una mancha de sangre debajo de una mesita ratona que se estableció que era de una mujer, pese a que había sido lavada.

Cerca de la medianoche, el ahora imputado comenzó a intercambiar mensajes con un sobrino, Brian Poublán (22), con quien hasta entonces no tenía un trato cotidiano ni habitual. Las pesquisas probaron que entre el teléfono de Lagostena y el de su sobrino se produjeron seis comunicaciones y presumen que se dieron en el lapso durante el cual se deshicieron del cuerpo. Con esta evidencia recolectada, el joven quedó imputado en la causa como sospechoso pero aún no fue detenido ni procesado.

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