Maru Botana contó todo sobre el peor momento de su vida
La cocinera televisiva publicó una columna en un diario porteño en la que detalló por primera vez cómo se enteró, cuatro años atrás, de la muerte de su bebé de seis meses.
Maru Botana
Así llegamos a Buenos Aires y ahí fue terrible el momento en que les dijimos a los chicos, en el Día de la Primavera. Ellos lloraban sin parar. Mati nos decía: "Ya no vamos a ser más seis", y nosotros le decíamos que sí. Llegamos a lo de mamá y la imagen de Facu era muy triste. Yo sentía que mi vida se había acabado.
La imagen de Facu era de paz, sentía que tenía como una luz especial. No podía entender por qué la vida me había hecho esto. Lo primero que hicimos fue decirles a mis padres que se quedaran tranquilos, que para nosotros Facu se había ido en el mejor lugar y que no teníamos dudas de que lo habían cuidado con todo su amor. Yo tenía una mezcla de sensaciones espantosas, de querer tirarme por un precipicio y de sentir que había cinco personitas que me necesitaban más que nunca.
Vino la ambulancia a buscar a Facu y sentí que me sacaban el corazón. No voy a olvidar en mi vida todas estas imágenes, las tengo grabadas como una película. Luego fuimos a casa, donde estaban los chicos, y nos juntamos con ellos a charlar con los padres Javier Dilernia y Diego Díaz Pumara, que nos explicaron la muerte y cómo enfrentarla.
En un momento, Agus me miró, y me dijo: "Ma, ¿por qué lo dejaste? Él te necesitaba". Y sentí como una puñalada. Me era imposible imaginar cómo seguir. Al día siguiente, el entierro fue desgarrador. De los chicos sólo fue Agus y los demás le hicieron un dibujito y le escribieron cartitas para poner en el cajón.
Fue muy fuerte sentir ese duelo con mi bebé, mi chiquito. Yo me había quedado con ganas de verlo crecer, caminar, correr y hacer travesuras con sus hermanos. Era tristísimo ver a Santi, el de un año, buscarlo por la casa. Fue él, Santi, el que nos ayudó con su sonrisa y sus mimos a salir.
El otro día, cuando bautizamos a María Inés, nuestra última hija, el padre Javier decía que en nuestra familia, a pesar de todo lo que había pasado, habíamos seguido adelante y que seguramente el amor nos había empujado, y ahí sentí que, a veces, cuando me sentía ahogada y abatida, una vocecita me decía: "Hay que seguir". Es difícil poder seguir, pero hay que sobreponerse.
Facu es mi sexto hijo y siempre está. La verdad es que siempre lo busco, como la mamá Pata busca a sus patitos todo el tiempo. Este dolor es insuperable. Nunca se supera esta muerte, pero sí podemos seguir viviendo con ella. Y lo más importante es estar unidos y escuchar a los chicos, dejarlos hablar y que no sea un tema tabú. Facu está y estará siempre con nosotros."
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