Hacen que productos como carnes y verduras lleguen a las góndolas con valores muy diferentes a los que cobran los ruralistas.
DyN
Un kilo de lechuga le deja al productor sólo 88 centavos por kilo, mientras que los verduleros lo cobran a 10 pesos. Esto quiere decir que, en el proceso de comercialización, los intermediarios generan un incremento del 1.036%. Este margen de ganancia entre estos eslabones asciende hasta el 4.000%, según alertan los ruralistas.
Los técnicos de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) demostraron la asimétrica traslación de las variaciones de precios desde que sale del campo hasta que llega a los comercios. Aseguran, entonces, que no son "formadores" de precios y que no son responsables de la inflación mensual.
Mediante el informe "De la Tierra a la Mesa", CRA explica que "los precios que se le pagan a los productores por la materia prima sólo inciden en un 16% en el precio final de los productos en las góndolas".
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Un caso similar al de la lechuga es el del pollo: el productor recibe unos 71 centavos por kilo, mientras que en las carnicerías se cobra 12 pesos, lo que implica una diferencia del 1.590%. Además, si es trozado sufre otro aumento: las pechugas suelen facturarse hasta 32 pesos el kilo, lo que genera un alza del 4.407%.
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Todo ello sobre alimentos que no requieren de un proceso productivo secundario. Ahora bien, en los procesados las brechas son más amplias.
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Por cada dona de medialunas de manteca se necesitan 200 gramos de harina (equivalente a 293 gramos de trigo), por ello el productor recibe unos 25 centavos y el consumidor final termina pagando un promedio de 21 pesos. La diferencia es, aquí, del 8.300% aunque, claro, se debe tener en cuenta el costo de todos los ingredientes y mano de obra.
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