La modelo fue convocada por dos compañías, pero hasta ahora no cerró con ninguna por su alto cachet.
Luciana Salazar cultiva un bajo perfil desde que está de novia con el economista Martín Redrado, por lo que se dificulta hacerle propuestas de trabajo que le interesen y ahora puso un piso alto al pedir 600 mil pesos de cachet para hacer temporada en verano.
En ambos casos decidieron prescindir de sus servicios dadas las condiciones y tiempos, pero especialmente su deseo contractual que se aleja de las posibilidades del negocio en la actualidad.
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