El juez Carlos Rozanski saludó la iniciativa lanzada por la Presidente y adelantó algunas de las pautas a tener en cuenta.
El titular del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Plata, Carlos Rozanski, saludó este miércoles por la tarde la decisión de Cristina Fernández de impulsar la democratización de la justicia, poder para el que la Presidente reclamó además “un control republicano”.
En diálogo con minutouno.com, Rozanski aseguró que “lo primero que hay que hacer, aunque sea una cuestión simbólica, es sacar los estrados, para que los jueces no estemos por encima del resto, que quede claro que somos ciudadanos comunes y podemos ser analizados y cuestionados”.
El magistrado explicó además que avanzar en la democratización de la justicia podría implicar que los jueces “sean designados por los propios ciudadanos y si no es posible hacerlo de manera directa, por lo menos a través de sus representantes, con mandatos claros y definidos”.
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Consideró además que el principal obstáculo que enfrentaría la iniciativa “es exclusivamente ideológico” aunque señaló que “somos un pueblo que demostró que está dispuesto a avanzar en la discusión de temas que antes eran inimaginables, impensables hace un tiempo y que hoy sí son pensables, y eso hay que aprovecharlo. Por eso miran a la Argentina con asombro desde el resto del mundo y se preguntan cómo es posible que el país juzgue a sus propios genocidas y no deba recurrir a tribunales internacionales”.
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Como puntapié inicial para avanzar en la democratización de la justicia, Rozanski marcó la necesidad de “definir qué tipo de Poder Judicial queremos, el perfil de juez que queremos, porque no es lo mismo requerir antecedentes que tengan que ver con conocimientos de latín que requerir vocación democrática del individuo, porque es ese mismo individuo el que después va a juzgar”.
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Destacó que la actualidad de la justicia en la Argentina es “de cambios, con mucho de positivo” y evaluó que esto es consecuencia del quiebre que significó la designación de la actual composición de la Corte Suprema de Justicia a partir de 2003. “Hay un antes y después” graficó en ese sentido.
“Saludo esta iniciativa” dijo y concluyó “creo que una vez que avancemos en la democratización de la justicia el 95% de nuestros problemas se van a resolver”.
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