Desde este martes el subte está en manos de la Ciudad
Luego de un año de discusiones políticas y de lucha sindical, el jefe de gobierno porteño toma la administración del servicio y ordena el cierre de toda una línea por obras.
A la hora de graficar la sorpresa generada por la medida, el secretario General de los metrodelegados, Roberto Pianelli, explicó que en el mismo ramal "las vías, que son el lugar más sensible (de la red de subterráneos) se hizo de noche y abriendo el servicio una hora más tarde".
Para el dirigente gremial, "Macri quiere generar una parafernalia, una lavada de cara del subte, pintar todo y mostrarlo como pro", pero "en realidad lo único nuevo son los trenes y encima los compró el gobierno de la Nación".
El cierre de la línea `A´ también fue duramente cuestionado por especialistas, incluso relacionados directa e indirectamente con el gobierno porteño, como Miguel Bonilla Ruiz, responsable de la auditoría catalana contratada por el macrismo para evaluar el estado del subte, quien dijo que cerrar el subte argentino para ponerlo en condiciones sería una aberración.
En tanto, Raúl Avila, ingeniero de la empresa Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE), que depende del gobierno porteño, remarcó que "en ningún momento se paró el servicio cuando el Gobierno nacional realizó la obra de modernización de la línea `A´, que incluyó el cambio de las vías y el sistema de señalización, la instalación eléctrica y hasta la reconstrucción de las estaciones con réplicas de las mismas cerámicas de principios de siglo".
Como si el cierre de la línea A no fuera suficientemente irritante, el jefe de Gabinete del gobierno de la Ciudad Horacio Rodríguez Larreta dijo que los históricos vagones Le Burgueoise "están más para un museo que para andar llevando gente" y propuso "hacer un asado" con ellos, desconociendo su alto valor patrimonial.
Explotó la polémica y eso llevó a que, Juan Pablo Piccardo, presidente de SBASE, señalara que al menos 55 vagones, de un total de 95, serán conservados como patrimonio de la Ciudad. Según la Asociación Amigos del Tranvía (AAT), de venderse a un museo, cada coche podría cotizar entre 300 mil y 500 mil dólares.
Además de la falta de seguridad, el cuadro de abandono que dejó el conflicto por el traspaso se completa con el retraso de la inauguración de las estaciones que ya están finalizadas, menos pasajeros, falta de mantenimiento y peor calidad del servicio, a la vez que los baños no pueden usarse en la mayoría de las estaciones, donde impera la suciedad y el mal olor.
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