Alfonsín: "Una gran coalición opositora será un error"
El diputado nacional y ex candidato presidencial por la UCR analiza las claves políticas del año que comienza. Admite que el acuerdo electoral con De Narváez en 2011 "fue un error". Alienta un acercamiento con el FAP y desdeña de la postura de Posse y Aguad.
-Estamos trabajando para unir a las fuerzas republicanas, democráticas y socialdemócratas en un frente que por supuesto contendría además de la Unión Cívica Radical, al socialismo, al GEN, a Libres del Sur y algunas otras fuerzas políticas. Ese sería el núcleo duro de una alternativa que se podría perfilar para las presidenciales de 2015. Desde luego las conversaciones que hemos tenido están todavía en una etapa preliminar y habrá que ver cuál es la disposición de las otras fuerzas para trabajar en esta dirección.
-Por un lado usted anticipa un acercamiento a las fuerzas que componen el FAP y por el otro hay un sector del radicalismo que se muestra cada vez más cerca del macrismo. Gustavo Posse alentó abiertamente esa posibilidad y Gabriela Michetti pidió una gran coalición opositora al estilo de la encabezada por Henrique Capriles en Venezuela. ¿Cree que algo así es posible?
-Esa es una posición conocida del PRO, aunque no sé si todos los que están dentro de esa fuerza la comparten, pero más allá de lo que considero es un comportamiento no demasiado respetuoso por parte del PRO desde el punto de vista institucional porque habla de manera individual con algunos dirigentes en lugar de hacerlo de manera institucional con el partido, más allá de eso, creo que avanzar en una gran coalición de estas características sería un gran error. El gobierno imagina dos escenarios ideales. El primero de ellos es que todos los sectores de la oposición vayan a las elecciones por separado. No es necesario argumentar demasiado por qué esto le convendría al oficialismo. El segundo escenario es que vayan todos juntos, incluso los que piensan de manera antagónica. Y esto le convendría también al gobierno porque esas inconsistencias programáticas volverían a esta coalición muy vulnerable electoralmente. Aparecería como un frente simplemente "anti", como un frente puramente electoral cuyas inconsistencias lo volverían muy débil electoralmente. Porque no se trata sólo de ganar elecciones, sino también de gobernar y eso lo sabe muy bien la sociedad.
-En 2011 el acercamiento entre la UCR y el FAP no se terminó de concretar en parte por su acuerdo con Francisco De Narváez, ¿cómo gravita aquel recuerdo en este armado electoral tan distinto que apunta a construir?
-Yo creo que no se concretó por otras razones. Pero de todas maneras yo digo que si bien no existió ninguna concesión de orden ideológica, porque además fue un acuerdo limitado exclusivamente a la provincia de Buenos Aires, la realidad es que no dio los resultados electorales previstos y sin perjuicio del afecto que siento por quienes nos acompañaron en aquella ocasión, no creo que haya que intentar algo así ahora. De los errores se aprende. Yo por lo menos aprendo de los errores. Además las actuales son circunstancias muy distintas. No está en juego la presidencia de la república. Hay que trabajar en la construcción de una alternativa coherente homogénea que pueda traducirse en un acompañamiento mayoritario en términos electorales.
-Este año termina su mandato como diputado. ¿intentará renovar su banca o se ve en otra parte?
-Estoy trabajando para reunir a estas fuerzas. Eventualmente los candidatos de cada una de estas agrupaciones deberían ser aquellos que reúnan mejor dos condiciones fundamentales. Una es el que más garantías programáticas, ideológicas brinde, la otra en el que mayores garantías en términos electorales ofrezca. El que reúna mejor estas condiciones debería ser el candidato. Esto es lo que deberíamos resolver puertas adentro a priori pero si no lográramos definirlo nosotros mismos deberíamos recurrir a ese instrumento tan democrático como son las internas abiertas.
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