La publicación de documentos del Vaticano, en el marco del escándalo del Vatileaks, reveló una red clandestina que incluiría encuentros homosexuales en numerosos lugares de Roma.
Un diario italiano sostiene que el el papa Benedicto XVI decidió renunciar luego de que conociera detalles de una investigación interna sobre el alcance de los escándalos por corrupción y sexuales dentro del Vaticano.

El diario La Repubblica consultó a tres cardenales para corroborar las alegaciones sobre abusos financieros, favoritismos y corrupción planteadas en la publicación de documentos confidenciales papeles, en lo que se llamó Vatileaks.

El 17 de diciembre de 2012, los tres cardenales entregaron al pontífice dos volúmenes, de alrededor de 300 páginas, que contenían una imagen precisa del daño y los "peces podridos" en el interior de la Santa Sede. "Fue en ese día, con esos papeles en su escritorio, que Benedicto XVI tomó la decisión una semana antes de Navidad sobre la que había meditado durante tanto tiempo", se indicó. 

Los tres cardenales encargados de investigar la fuga de noticias de los sacros palacios fueron el español Julián Herranz -del Opus Dei-, el italiano Salvatore De Giorgi y el eslovaco Josef Tomko, todos de más de 80 años.

El Vaticano se rehusó a comentar la información. El vocero del Vaticano, Federico Lombardi, dijo que no se van a comentar "todas las claves, fantasías y opiniones que haya sobre el tema".
 
Hasta el momento, el Vaticano ha insistido que la decisión de Benedicto de convertirse en el primer papa en dejar su cargo en los últimos 600 años, tiene que ver con su edad avanzada y no con conspiraciones internas.

La información que Benedicto recibió de los cardenales "es sobre el incumplimiento del sexto y séptimo mandamiento", reveló al periódico una fuente descrita como "muy cercana" a las autoridades. Los mandamientos son los de "no cometerás adulterio" y "no robarás".

Los cardenales habrían descubierto una red clandestina de homosexuales, cuyos miembros organizaban encuentros sexuales en numerosos lugares de Roma y de la Ciudad del Vaticano.

Agregaron que los integrantes de esa red son propensos a chantajes a raíz de sus orientaciones sexuales.

Entre aquellos mencionados en el reporte se encuentra Marco Simeon, un directivo de la televisión estatal RAI cuyo nombre fue ligado tiempo atrás con una de las revelaciones clave de los Vatileaks: la conspiración para expulsar al arzobispo Carlo María Vigano de la presidencia de la gobernación de la Ciudad del Vaticano, después de sus intentos por introducir una mayor transparencia financiera.

Simeon es visto como alguien muy cercano al segundo oficial de mayor rango en el Vaticano, el secretario de Estado cardenal Tarcisio Bertone.

El reporte secreto alertó, también, sobre vínculos sospechosos en el Instituto para las Obras de Religión (IOR), el banco del Vaticano, donde un nuevo presidente fue nombrado la semana pasada luego de una vacante de nueve meses, agregó La Repubblica, que no ofrece más detalles.

El periódico dijo que Benedicto personalmente le haría entrega de los volúmenes a su sucesor, con la esperanza de que será "fuerte, joven y enérgico" para tomar las medidas necesarias.