Un libro asegura que los once, determinantes para la votación, primero estaban "divididos y dudosos". El texto explica por qué cambiaron de opinión.
Uno de los "libros instantáneos" sobre el papa Francisco, que apenas un mes después de su elección abundan en las librerías de Estados Unidos, revela cómo los cardenales de ese país se volcaron a favor de Jorge Mario Bergoglio en el cónclave que lo consagró.

El texto fue editado por el diario Wall Street Journal con el nombre "Pope Francis" y el subtítulo "Del fin de la Tierra a Roma", parafraseando al mismo papa la noche de su elección.

El libro asegura que los once cardenales estadounidenses, considerados determinantes en la elección de Bergoglio, estaban "divididos y dudosos" cuando escucharon su nombre por primera vez.

En Estados Unidos Francisco es muy popular: el 84 por ciento de los católicos de este país tiene una opinión favorable del Pontífice, así como casi seis de cada diez estadounidenses de todas las confesiones religiosas.

Pero en Roma, antes de abrirse el cónclave, los partidarios de Bergoglio venían de América Latina, África y Europa. El argentino fue considerado quizás por primera vez junto al canadiense Marc Ouellet y el italiano Angelo Scola el 5 de marzo, en una cena de cardenales del mundo anglosajón en el North American College, residencia de la delegación de Estados Unidos.

Cuando alguien evocó el nombre de Bergoglio, la propuesta no cosechó entusiasmo entre los cardenales estadounidense y sus invitados. Algunos pensaban que Bergoglio, a sus 76 años, era demasiado mayor. "Habíamos llegado a Roma pensando que el próximo papa habría tenido que ser vigoroso y por tanto quizás también más joven", dijo el cardenal Francis George, arzobispo de Chicago.

Lo que hizo cambiar de idea a muchos, sin embargo, fue el discurso pronunciado dos días después por el futuro papa en las Congregaciones Generales.

En vez de hablar de las finanzas vaticanas o las estrategias para la evangelización, Bergoglio se refirió al futuro a largo plazo de la Iglesia y sus fracasos más recientes. Advirtió que los líderes de la Iglesia se habían vuelto autorreferenciales e invitó al catolicismo a mirar al mundo de fuera del Vaticano.

"El nuevo Papa debe ser un hombre que desde la contemplación y la adoración de Jesucristo ayude a la Iglesia a salir a las periferias existenciales", dijo, evocando con la palabra "periferias" las connotaciones socio-económicas de los márgenes extremos de las ciudades poblados por pobres, muchos de los cuales inmigrantes.