La movilización se realizó al cumplirse un mes de la inundación que dejó un saldo de 52 muertos, más de 50.000 propiedades dañadas en forma total o parcial y unos 350.000 vecinos afectados, y muchos de ellos aún no lograron recuperarse de la conmoción generada por el torrente de agua que invadió sus barrios.
Aquella tarde del 2 de abril, una intensa llovizna se transformó posteriormente en una fuerte tormenta, que generó corrientes de agua de más de dos metros de altura, que arrastraron todo a su paso en los barrios de la zona norte de la ciudad. Además, a raíz del desborde del arroyo El Gato resultaron afectados el barrio La Loma, una parte de la zona oeste, Ringuelet sur, Tolosa, Los Hornos, San Carlos, San Lorenzo, Villa Elvira, Barrio Aeropuerto y Villa Elvira.
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El informe final del gobierno bonaerense dio cuenta de la muerte de 52 personas, en su mayoría ancianos, las que fueron halladas días después de la tragedia en diversos puntos de la zona afectada.
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La inundación dañó también a unas 58.000 propiedades, un cuarto de los inmuebles de la ciudad, y el municipio platense consideró que fueron afectados un promedio de 3,5 habitantes por casa y 2,5 por unidad funcional, por lo que estimó que los vecinos en situación crítica a raíz de la tragedia ascendieron a 135.037.
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Desde el punto de vista patrimonial, la estimación de las pérdidas sufridas por el conjunto de platenses damnificados ascendió al menos a 2.618.982.000 pesos.
Las pérdidas en los 2.846 comercios y oficinas afectados se estima en 281 millones de pesos ($120.000 promedio por local), mientras que desde el punto de vista de las familias alojadas en casas se estimó en 2.337 millones de pesos ($78.000 en promedio).
La enorme cadena de solidaridad encabezada por el Gobierno nacional y por organizaciones de todo el país, mitigó las necesidades más elementales, como vestimenta, alimentos y colchones, en los días posteriores a la tragedia, destinada a la gente que había perdido todo.
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