A la fractura del partido en Santa Fe, a la imposibilidad de contar con un candidato de peso en la provincia de Buenos Aires y a la posibilidad de tener que resignar el sello PRO en su propio bastión, ahora se sumó el freno que el PJ disidente impuso al macrismo.
A la fractura del PRO en la provincia de Santa Fe, la fuerza que conduce a nivel nacional Mauricio Macri acaba de sufrir este viernes un nuevo revés en su armado político de cara a las elecciones Legislativas de octubre próximo. La crisis proviene esta vez desde Entre Ríos.
El ex gobernador de esa provincia Jorge Busti, advirtió a los dirigentes PRO que "los peronistas no aceptamos condiciones de nadie". Busti respondió así a Emilio Monzó, el principal armador político del macrismo quien había condicionado un eventual acuerdo electoral en Entre Ríos entre el PRO y el espacio "Unidos para Cambiar" que reúne a distintos referentes del peronismo disidente como José Manuel De la Sota, Roberto Lavagna, Hugo Moyano y Francisco De Narváez, a que el ruralista Alfredo de Angeli encabece la lista de candidatos al Senado de la Nación.
Busti confirmó que mantuvo un encuentro con Monzó en los últimos días para avanzar en la posibilidad de que ambas espacios confluyan en octubre en una misma propuesta electoral en Entre Ríos. "Al día siguiente del acto de lanzamiento del partido del secretario de la CGT, Hugo Moyano, fui invitado por Rogelio Frigerio (nieto) a mantener una reunión con Emilio Monzó quien me manifestó que era el coordinador general de la campaña del PRO a nivel nacional" señaló Busti y siguió: "Pero ante versiones que distorsionan los contenidos de esa reunión me veo obligado a responder que ante la afirmación del señor Monzó que su condición de sumarse a un frente era la candidatura a senador nacional del PRO de Alfredo de Angeli, fue entonces que le expresé que los peronistas no aceptamos condiciones de nadie".
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El ex gobernador entrerriano aclaró que tiene "los brazos abiertos para sentarnos en condiciones de igualdad con cualquiera, con objetivos claros, con firmeza de convicciones y en esa mesa de iguales, se establecería la posibilidad de un acuerdo".
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Y concluyó: "de no haber condiciones para esa confluencia, nos parece lo más correcto aprovechar las primarias del 11 de agosto para que la gente, a través de su voto defina la lista de candidatos".
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A pesar del fuerte reclamo de unidad opositora que se hizo sentir durante la protesta del 18-A y a un mes de que venza el plazo para la inscripción de alianzas y adhesiones ante la justicia electoral, el macrismo está enfrentando serios problemas para trabar alianzas electorales.
En la últimas semanas sus"aliados naturales" lo criticaron con dureza tras la feroz represión desatada por la Policía Metropolitana en el Hospital Borda. A la crisis interna en Santa Fe, la imposibilidad de hacer pie con un candidato de peso en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral del país, a la posibilidad de tener que resignar el sello PRO en su propio bastión para poder contar con Lavagna en su lista de candidatos, ahora se sumó el fuerte freno que le impuso el peronismo disidente a las pretensiones del PRO en Entre Ríos.
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