Las reservas suman otra "luz amarilla" a una larga lista
Escribe Belén Olaiz
También resulta útil evaluar las reservas en relación a la cantidad de pesos que hay en la economía, lo que da un indicio del poder de fuego que tendría el Banco Central frente a una posible corrida contra la moneda doméstica. En Argentina esta comparación tiene una relevancia particular, dados los elevados niveles de inflación existentes, y teniendo en cuenta que la actividad se mantiene débil desde hace ya más de un año. Lo que hace pensar que el ritmo de avance de los precios está actualmente más asociado a un exceso de oferta de pesos que un exceso de demanda de bienes.
En función de este análisis, tomamos cuatro indicadores para evaluar la conveniencia de los niveles actuales de reservas internacionales:
Las importaciones
La deuda pública en moneda extranjera
La volatilidad de las exportaciones
La cantidad de pesos que hay en la economía (captada a través de los distintos agregados monetarios)
Respecto del primer indicador, la cobertura de las importaciones mediante las reservas ha mostrado un deterioro sostenido desde fines de 2009, hasta tocar en abril pasado un mínimo de 6,8 meses de cobertura. Este valor no se alcanzaba desde marzo de 1995 (cuando se ubicó en 6,4), período en el cual la economía se vio afectada por la crisis del Tequila.
En este sentido, hay que tener en cuenta que históricamente los mínimos de la serie terminaron siempre en un episodio traumático, que permitió recuperar la relación por el ajuste en materia de importaciones. En este sentido, resulta claro que los niveles actuales de reservas encienden una luz de alarma.
Máxime teniendo en cuenta que el cepo cambiario ha afectado la trayectoria de las importaciones. En otras palabras, cabe la pregunta sobre cuál sería la cobertura si no estuviera vigente el esquema actual de restricciones generalizadas sobre las compras externas. Con este nivel de reservas no parece técnicamente adecuado hablar de "reservas excedentes", o sea aquellas definidas por el Banco Central como las disponibles para cubrir las necesidades financieras del Tesoro en moneda extranjera (a través del Fondo de Desendeudamiento).
Ahora bien, al compararlas con la volatilidad de las exportaciones, su nivel parece mucho más adecuado, ubicándose por encima del promedio de las últimas dos décadas. Este hecho está asociado a una caída en la volatilidad de las exportaciones durante los últimos años, fenómeno explicado principalmente por la continua suba en el precio de los commodities.
El nivel relativo de reservas internacionales frente al stock de deuda en moneda extranjera también arroja un resultado similar. Actualmente, las reservas del BCRA alcanzan un 42% del stock de deuda en moneda extranjera, lo que representa prácticamente el doble del nivel que regía a principios de la década pasada. Mientras que si se las compara con los servicios mensuales de capital e intereses en divisas, los niveles actuales permitirían cubrir aproximadamente un año y medio.
En resumen, las reservas no parecieran estar en un nivel adecuado al compararlas con las importaciones, pero no estarían tan desalineadas si se las compara con la volatilidad de las exportaciones o con la deuda en moneda extranjera.
En este sentido, el interrogante pasa por la dinámica actual, y en particular si la misma podría gatillar una corrida contra el peso, que derive en la necesidad de una depreciación más acelerada de la moneda local versus el dólar por parte del Banco Central. Y la respuesta no luce sencilla.
Si bien las reservas parecieran acercarse lentamente a niveles "críticos", el hecho de que algunos fundamentals de la economía (especialmente en lo que refiere a deuda y déficit fiscal) no se encuentren fuera de línea reduce la probabilidad de un escenario de corrida en el corto plazo. Aunque ciertamente los riesgos van en incremento.
(*) Economista de la consultora Abeceb.com
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