Crisis en Egipto: 50 muertos y una transición incierta
Los partidarios de Morsi resisten en las calles y los enfrentamientos dejaron al menos medio centenar de muertos. El presidente interino llama a legislativas, pero antes hará un referéndum por la constitución.
La situación en Egipto se ha agravado tras la asunción del presidente interino Adli Mansur. Si bien contaba con apoyo de diferentes sectores –que iban desde militares a los partidos laicos y hasta los islamistas conservadores de Nur –, la resistencia de la Hermandad Musulmana en las calles de El Cairo y la muerte de al menos 50 personas por los enfrentamientos dan por tierra sus intentos de pacificación.
Mansur debió comunicar este martes que llamará a elecciones parlamentarias en febrero de 2014, mientras que dentro de los próximos 15 días, una comisión especial comenzará a evaluar la constitución de 2012 –que sembró la discordia- y presentará modificaciones a fines de 2013. Con ello, se celebrará un referéndum para definir si la población acepta la nueva Carta Magna y luego llegarán las elecciones.
Los comunicados, sumado a la renuncia del fiscal general de Egipto, Abdelmeguid Mahmud –quien no quería investigar al ex presidente Mohamed Morsi- y la resistencia de los Hermanos Musulmanes, recrudeció el panorama.
Lo que era una leve tensión, un magma tibio, parece haber alcanzado el punto de erupción en la jornada del lunes, cuando manifestantes favorables al líder islamista depuesto, Morsi, se apostaron en las calles para resistir a los militares. Del otro lado, el ejército y más de 20 millones de personas arremeten contra los partidarios de la Hermandad Musulmana, que denunció al menos 50 partidarios muertos.
Los responsables del partido islamista expulsado del poder llamaron a un levantamiento contra el nuevo gobierno interino, mientras que Mansur pidió que se investigue la muerte de medio centenar de personas, a las que se suman casi 500 heridos. Por otro lado, el líder religioso suní, el imán de Al Azhar, Al Tayeb, pidió responsabilidad a las partes para evitar la guerra civil.
Tras los acontecimientos frente al cuartel general de la Guardia Republicana, donde se produjeron la mayor parte de las muertes y los heridos, el islamista Nur anunció que abandonaba la intención de formar una coalición de gobierno con militares y laicos. Los militares, por su parte, acusan a "terroristas" de atacar la sede central y dejar soldados muertos y heridos.
Egipto avanza, sin claridad, hacia un gobierno y una constitución nueva. Nadie sabe cuándo llegará ni cómo habrá de ser. Por ahora, más de 20 millones de personas siguen en las calles y, a pesar del temor a una guerra civil, tanto a un lado como al otro, se alzan voces que aseguran que no permitirán el retroceso desde los levantamientos de 2011 que costaron el cargo a Hosni Mubarak.
Por un lado la fracción musulmana, que denuncia el hostigamiento de los militares. Por el otro, grupos laicos que expresan su oposición al régimen de la Hermandad Musulmana, pero exigen a los militares que llamen a elecciones y se vayan del poder. Egipto es una transición hacia un futuro incierto.
Por Brian Majlin
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