Los jóvenes armaron una fiesta en la recepción del Papa en Río
Miles de personas se congregaron en los alrededores de la catedral San Sebastián y en las avenidas República do Chile, Río Branco, Araújo, Porto Alegre, Graça Aranha y Nilo Peçanha, para saludar a Francisco a su paso abordo del papamóvil abierto y en un auto particular.
"Si ésta no es la Iglesia, la Iglesia dónde está", vociferaba desde uno de los puentes sobre la avenida República do Chile una niña con el escudo venezolano, mientras una adolescente brasileña lloraba desconsolada de rodillas en el mismo lugar.
En el trayecto hacia la catedral San Sebastián en la camioneta blindada, el Papa desoyó las recomendaciones de seguridad y viajó con la ventanilla baja.
El vehículo debió detenerse en varias oportunidades por el tránsito en Rio, en cuyas calles había micros estacionados en doble fila, en ocasiones cerca de los accesos a las favelas.
Grupos de personas aprovechan esos momentos para acercarse, mientras un jefe de seguridad le pidió al pontífice argentino que no dialogue con ellos ni reciba objetos que intentaban acercarle.
Aunque el Papa argentino suele salirse habitualmente del protocolo para estar cerca de la gente, las serias fallas de seguridad fueron la nota disonante de la jornada.
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