Argentina vs. Buitres: una gesta que merece ser ganada
Thomas Griesa, juez federal de Nueva York
Escribe Daniel Rodríguez Paz
No es casual que un Tribunal de Estados Unidos compuesto por dos miembros del Partido Republicano haya confirmado la sentencia del controvertido Juez Thomas Griesa pretendiendo que la Argentina le pague el 100 % mas intereses de los 4000 millones de dólares en bonos que estos carroñeros han comprado a precio de default. Los jueces, ratificaron dicha sentencia ignorando y poniendo en peligro el acuerdo de Argentina con el 93% de los acreedores y luego de agraviar al país definiéndolo como un "deudor recalcitrante", sin considerar que en los últimos 10 años Argentina desembolsó 173.000 millones de dólares cumpliendo en tiempo y forma con los compromisos asumidos en los canjes de deuda de 2005 y 2010.
La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner le puso un límite y nuevos escollos a la pretensión de esta asociación entre financistas y jueces norteamericanos enviando un claro mensaje de que cualquiera sea la resolución posterior Argentina no les pagará lo que pretenden. Ese es el principal mensaje directo que los litigantes y sus jueces recibirán de nuestro gobierno.
Por un lado, se los invitó una vez más a acogerse al canje de sus bonos en condiciones similares a los canjes de 2005 y 2010. La tenencia de los bonistas que aun no entraron en el canje es de 8000 millones de dólares, de los cuales unos 4.000 millones están en manos de los fondos buitres y no es esperable que acepten esta nueva oferta. De todos modos, si de los otros 4 mil millones, un parte importante ingresara; el porcentaje sería más significativo aun y el aislamiento de los buitres mayor.
Pero, por otra parte, resulta mucho más significativa la oferta de canje "voluntario" para aquellos que poseen bonos de la deuda argentina bajo legislación extranjera, por nuevos bonos de legislación argentina pagaderos mediante la Caja de Valores de Buenos Aires. Es que esta medida le quita a la justicia norteamericana y a los fondos buitres un arma fundamental: ya no podrán embargar los pagos que se efectúan fuera del país a los bonistas que ingresaron en los canjes de 2005 y 2010.
Es un doble mensaje: a los tenedores de esos bonos de la preocupación de la Argentina por seguir pagándolos sin sobresaltos ni potenciales embargos; y a los jueces de Estados Unidos y a los fondos buitres de que la Argentina no les pagará lo que pretenden a costa de los bonistas que entraron al canje decidan lo que decidan.
Como todo el mundo medianamente informado sabe, estos personajes no son "tipos que de buena voluntad compraron títulos para ahorrar", sino que conforman la mayor lacra de las finanzas mundiales y su accionar ya ha sido prohibido en varios países. Nuestro gobierno está a la cabeza de una gesta mundial contra ellos y entre sus aliados cuenta con muchos gobernantes y pueblos que han sufrido la depredación de los buitres y hasta con los propios bonistas que entraron en los canjes y a los que la Argentina les ha cumplido en los últimos 10 años. Es una batalla heroica que merece ser ganada.
(*) Economista
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