Ataque a iglesia: "Mi intención no es obtener perdón"
Se trata de uno de los alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires que dañó la parroquia San Ignacio de Loyola. Asegura que no fue una "movida política" y adjudica los hechos a su "tendencia autodestructiva".
A más de una semana de los hechos vandálicos perpetrados en la iglesia San Ignacio de Loyola por cinco alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires, circuló en un grupo cerrado de Facebook de la institución una carta anónima de uno de los jóvenes responsables, quien aseguró que su intención "no es obtener perdón".
El escrito está principalmente dirigido a sus compañeros de la agrupación La Revancha. El chico se adjudica la responsabilidad de los destrozos, dice que él fue quien guió a los demás hasta el lugar y sólo les pide perdón a aquellos compañeros que se enojaron por los daños, según informó este sábado el diario Perfil.
La siguiente es la carta completa del alumno:
Todo eso, por la ventana en menos de una hora, a razón de quién sabe qué juego mental y chau. Pero por suerte el autosabotaje me termina afectando de lleno a mí mismo, y el movimiento, mal que mal, ha logrado gambetear la situación, y sigue en pie, con fortaleza, convicción y compañerismo. Un acto estúpido no puede eclipsar tal grandeza. Este es mi único alivio, y si bien sé que el daño es irreparable, me enorgullece ver a los compañeros, que decepcionados y defraudados se han puesto la camiseta y han continuado camino a pesar de todo.
Sé que muchos quieren que me haga cargo públicamente frente a la sociedad toda. A ellos les digo que para cuando esta carta sea leída ya habré hablado con la comunidad de la Iglesia, y que en breve definiré qué posición tomar frente a las autoridades, pero que en última instancia creo que, después de todo, estas decisiones no son mías. Dejo en claro, de todos modos, que de forma alguna dejaré que ningún representante del Centro tenga que pagar por absolutamente nada.
Por último, vuelvo a aclarar que hablo así porque siento que transmito más, disculpen lo pesado, y si bien ya he pedido perdón y lo puedo pedir mil veces más, mi intención sincera no es obtener perdón, porque creo en todo caso primero debo obtener mi propia calma, aunque sí espero tomen como genuino mi arrepentimiento aquellas personas que lejos del odio y el bastardeo sintieron tristeza y dolor, y sin embargo mantuvieron la seriedad y la tranquilidad, no para tirar piedras sino para seguir. A ellos y ellas, mi respeto. Comento al final que si creen que esto es una farsa, queda en ustedes, no busco convencer a nadie y hablo sólo para quien quiera oír.
Dejaré de militar, porque evidentemente con la cabeza como la tengo necesitaré algo de tiempo, y buscaré ayuda en un psicólogo, a quien por tanto tiempo me rehusé, y en las almas que me acompañan. Espero continúe de la mejor manera su lucha (con un poco de vergüenza, nuestra lucha) y me llena de alegría ver que nadie baja los brazos. Aunque no sea de su interés, espero yo mismo encontrar mi camino y ya veré cómo me va. Y espero, a su vez, que esta explicación alcance para dejar de hacer caldo y focalizar la lucha en su verdadero fin. Como ya les dije a los compañeros de la agrupación que con tanto esfuerzo construí, y que tanta pena me cuesta dejar, repito con fe: que una flor marchita no le quite el sol al valle. Hasta siempre. Uno del montón".
Temas
Las Más Leídas






Dejá tu comentario