Francisco sobre sus llamados a los fieles: "Es un servicio, me sale así"
El Sumo Pontífice habló de las reiteradas llamadas que realiza a algunas personas que solía frecuentar en Buenos Aires.
"Cuando uno llama es porque tiene ganas de hablar, una pregunta que hacer, un consejo que pedir. Cuando era cura en Buenos Aires, era más fácil. Y a mí me quedó esa costumbre. Es un servicio. Me sale así. Pero es cierto que ahora no es tan fácil hacerlo, dada la cantidad de gente que me escribe", afirmó Francisco en una entrevista concedida al diario italiano Corriere Della Sera, y replicada por el matutino porteño La Nación.
En este sentido se refirió a un caso que el generó mucho afecto: "Una señora viuda de 80 años que había perdido a su hijo. Me escribió. Y ahora le pego una llamadita una vez por mes. Ella está feliz, y yo hago de cura. Me gusta".
En tanto, con respecto a Benedicto XVI expresó que "no es una estatua de museo" y que la
figura de Papa emérito "es una institución a la que no estamos acostumbrados".
Y reveló que habló con él la necesidad de lo mejor para la Iglesia era que
Joseph Ratzinger "viera gente, que saliera y participara de la vida de la
Iglesia". Y Añadió que "su sabiduría es un don de Dios".
"Yo en marzo pasado no tenía ningún proyecto para cambiar la Iglesia. No me
esperaba, por decirlo de alguna manera, esta transferencia de diócesis. Empecé
a gobernar buscando poner en práctica todo lo que había surgido en el debate
entre los cardenales de las diversas congregaciones", explicó Francisco con
respecto a su papel al frente de la Iglesia. "Y en mis acciones espero contar
con la inspiración del Señor. Le doy un ejemplo. Se había hablado de la
situación espiritual de las personas que trabajan en la curia, y entonces
empezaron a hacer retiros espirituales. Había que darles más importancia a los
ejercicios espirituales anuales: todos tienen derecho a pasar cinco días de
silencio y meditación, mientras que antes en la curia se escuchaban tres rezos
al día y después algunos seguían trabajando", agregó.
"Me gusta estar entre la gente, junto a los que sufren, y andar por las
parroquias. No me gustan las interpretaciones ideológicas, una cierta mitología
del papa Francisco. Cuando se dice, por ejemplo, que salgo de noche del
Vaticano para ir a darles de comer a los mendigos de Via Ottaviano... Jamás se
me ocurriría. Sigmund Freud decía, si no me equivoco, que en toda idealización
hay una agresión. Pintar al Papa como si fuese una especie de Superman, una
especie de estrella, me resulta ofensivo. El Papa es un hombre que ríe, llora,
duerme tranquilo y tiene amigos como todos. Es una persona normal", expresó más
adelante Francisco.
Por otro lado, Francisco aseguró que "los escándalos que perturbaron la vida de la Iglesia ya quedaron afortunadamente atrás". Con respecto a los escándalos por abuso de menores, Francisco expresó que "son tremendos porque dejan heridas profundísimas".
Sobre el papel de la Iglesia dentro de un mundo globalizado expresó que la "actual globalización 'esférica' económica, y sobre todo financiera, produce un pensamiento único, un pensamiento débil. Y en su centro ya no está la persona humana, solo el dinero."
En otro momento de la entrevista, Francisco habló de la familia moderna, de la cual dijo "que atraviesa una crisis muy seria". Y sobre el tema agregó: "Es difícil formar una familia. Los jóvenes ya no se casan. Hay muchas familias separadas, cuyo proyecto de vida común fracasó. Los hijos sufren mucho. Y nosotros tenemos que dar una respuesta. Pero para eso hay que reflexionar mucho y en profundidad. Es eso lo que están haciendo el consistorio y el sínodo. Hay que evitar quedarse en la superficie del tema. La tentación de resolver los problemas desde la casuística es un error, una simplificación de cosas profundas. Es lo que hacían los fariseos: una teología muy superficial. Y es a la luz de esa reflexión profunda que podrán afrontarse seriamente las situaciones particulares, también la de los divorciados".
Por otro lado, Francisco aseguró que "los escándalos que perturbaron la vida de la Iglesia ya quedaron afortunadamente atrás". Con respecto a los escándalos por abuso de menores, Francisco expresó que "son tremendos porque dejan heridas profundísimas".
Sobre el papel de la Iglesia dentro de un mundo globalizado expresó que la "actual globalización 'esférica' económica, y sobre todo financiera, produce un pensamiento único, un pensamiento débil. Y en su centro ya no está la persona humana, solo el dinero."
En otro momento de la entrevista, Francisco habló de la familia moderna, de la cual dijo "que atraviesa una crisis muy seria". Y sobre el tema agregó: "Es difícil formar una familia. Los jóvenes ya no se casan. Hay muchas familias separadas, cuyo proyecto de vida común fracasó. Los hijos sufren mucho. Y nosotros tenemos que dar una respuesta. Pero para eso hay que reflexionar mucho y en profundidad. Es eso lo que están haciendo el consistorio y el sínodo. Hay que evitar quedarse en la superficie del tema. La tentación de resolver los problemas desde la casuística es un error, una simplificación de cosas profundas. Es lo que hacían los fariseos: una teología muy superficial. Y es a la luz de esa reflexión profunda que podrán afrontarse seriamente las situaciones particulares, también la de los divorciados".
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