A Buenos Aires la tapó la basura

Un repaso por la ley de Basura 0 sancionada en 2005 y aún a la espera de su implementación por parte del gobierno porteño ilusiona con una Ciudad limpia y responsable.

En la ciudad de Buenos Aires se libra una batalla que no gana los subrayados de la agenda pública pero por cuya resolución satisfactoria bregan asociaciones ambientales y vecinos cansados de la desidia. Sus calles son muestra y testimonio de una ley aprobada en 2006 que aún espera implementación, en un recorrido de mugre, contaminación y mal olor.

La ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos, más conocida como la ley de Basura 0, fue sancionada en 2005 por unanimidad en la Legislatura porteña, en un intento manifiesto de dotar a la Ciudad de un cuerpo legal que atienda por igual la problemática generada por el aumento de la basura y su tratamiento, reciclado y disposición final.

En enero de 2006 fue promulgada y en mayo de 2007, reglamentada, con el objetivo de disminuir la cantidad de rellenos sanitarios que acogen los desechos porteños, para lo cual era -y sigue siendo- indispensable establecer políticas públicas que concienticen a la población sobre la separación en origen de los desechos que pueden reutilizarse.

Sin embargo, el gobierno porteño no cumple con la ley y “desde 2007 hasta hoy la Ciudad perdió el tiempo agravando las consecuencias generadas por el aumento constante de la basura enviada a disposición final”, recuerda y se lamenta Lorena Pujó, coordinadora del programa Basuro 0 de Greenpeace.

Pujó es una de las caras más visibles de esta bandera que levanta la ONG ambiental y detrás de la cual se encolumnan distintos actores sociales. Como defensora de esta ley denuncia que el Ejecutivo porteño la “ignoró” y adoptó una serie de medidas “en contra de los principios y regulaciones vigentes”.

“Durante 2008 y 2009 se desmanteló el incipiente sistema de gestión de residuos establecido por la Ley 1.854 (que había florecido tímidamente luego de su reglamentación, en 2007)”, rememora Pujó y especifica que lo que se dejó de lado fueron “la doble contenerización y la recolección diferenciada” de los residuos urbanos.

La respuesta del Ministerio de Ambiente y Espacio Público llega a través del único documento que circula sobre el tema: una carilla y media de word escrita en primera persona por el ministro Diego Santilli, con la que busca reemplazar su palabra directa y en la que asegura que “no es tan así” la afirmación que habla de un aumento de la basura.

“En 2009 recolectamos 1.402.854 toneladas de residuos domiciliarios y en 2010 fueron 1.403.854 toneladas. Es decir, prácticamente lo mismo. Lo que sí crecieron fueron los restos de obras, que pasaron de 443.894 toneladas en 2009 a 630.000 en 2010, pero eso tiene que ver con el boom de la construcción”, sostiene Santilli en su carta.

Lejos de mostrarse contenta por el “boom” constructivo que experimenta Buenos Aires, Pujó remarca que “los datos públicos de la Ceamce hasta el momento son los totales de 2010. Todavía no se dieron a conocer los detalles, es decir, cuanto es domiciliario, cuanto de barrido, cuenta de construcción, etc”.

“Además, hubo anuncios para hacer un tratamiento diferenciado de los restos de construcción y evidentemente no se cumplieron porque todo se mandó a enterrar”, deduce la integrante de la ONG internacional, quien asegura que “las toneladas enterradas en 2010 alcanzaron una cifra récord: 2.010.122, superando el techo histórico de la basura enviada a rellenos”.


Cuál es la importancia de la ley de Basura 0

La ley 1.854 sancionada en 2005 fija objetivos concretos para reducir la cantidad de residuos que se entierran, estableciendo un cronograma que estipulaba que para 2010 debía descender el 30% la basura enviada a disposición final, mientras que para 2012 prevé una reducción del 50% y de un 75% para 2017.

Además, extiende la responsabilidad a los fabricantes de los artículos por los materiales con que están ellos, estipulando que los fabricantes, importadores y distribuidores de productos con muchos componentes tóxicos o de difícil reutilización deben hacerse responsables por el manejo de los residuos que generan.

La ley también establece la separación en origen y la recolección diferenciada, previendo la separación domiciliaria (vía contenedores) de residuos secos y húmedos, enviando los que pueden reciclarse a centros de clasificación y acondicionamiento y a los rellenos los que no, como ocurriría con la totalidad de los orgánicos.


Qué pasa en el mundo

“Los países con mejor gestión de residuos se basan en la jerarquía de la minimización en la generación y reciclado y recuperación de residuos”, sostiene Pujó. “Por ejemplo, en muchos países, como Alemania, y en muchas ciudades, como Amsterdan, se superó niveles de recuperación y reciclado por encima del 60-70%”.

Mientras, en Buenos Aires, Santilli promete una “revolución ambiental” para los próximos años, aunque invita a “pegarse una vuelta y charlar con los vecinos para darse cuenta como cambió todo” en materia del cuidado medioambiental y tratamiento de la basura por parte de la actual gestión porteña.

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