Agenda ideal para tolerar un frío día de otoño sin morir congelado
- La temperatura viene en caída libre y para no enfermarse hay que tomar ciertos recaudos relacionados con el abrigo, la calefacción y la ventilación.
- Aquí, una nutricionista sugiere la dieta ideal para saber qué conviene comer cuando la temperatura es muy baja y una médica clínica hace hincapié en los consejos que todos conocemos, pero no siempre aplicamos.
Suena el despertador y hay que enfrentarse otro día de frío. Para salir de abajo de las mantas con el pie derecho, minutouno.com propone una “agenda posible”:
- Al levantarse es importante no tomar frío: si la ducha se realiza a la mañana, hay que calefaccionar el baño, llevar la ropa para salir vestido y usar el secador de pelo.
- Una taza de leche cortada con café para los grandes y con cacao en polvo sin agregar azúcar aparte –permitido para grandes y chicos- es una buena opción para empezar la mañana. Dos tostadas con queso blanco y mermelada o miel son suficientes para todas las edades y, si no se va a poder consumir a media mañana, el jugo recién exprimido de dos naranjas aporta la vitamina C suficiente para prevenir los resfríos.
La persona que no quiere tomar leche puede reemplazarla por un trozo de queso fresco y la infusión puede ser 1 mate cocido o un té. Las tostadas se pueden untar con dulce de leche, pero conviene evitar la manteca, porque tiene demasiada grasa y la vitamina C del jugo también se puede obtener con un kiwi. “No es que con el frío las necesidades calóricas aumenten al doble”, aclara la nutricionista y explica que habrá que adaptar la dieta si la persona está siguiendo un régimen para adelgazar, cambiando el azúcar por edulcorante y respetado las pautas particulares que haya señalado el profesional que controla la dieta.
Después de tomar algo caliente hay que juntar coraje para salir a la calle y para ir a la oficina o a la escuela conviene elegir varias prendas más finas en vez de una sola muy gruesa. Vestirse tipo “cebolla” permite ir desabrigándose de acuerdo a la temperatura del lugar en el que se está y evita que la persona tenga calor y después salga a la calle transpirada.
Si hace mucho frío conviene usar una bufanda para cubrir la nariz y la boca, para entibiar un poco el aire que ingresa a las vías respiratorias.
- Media mañana: Si no se tomó en el desayuno y el lugar de trabajo o estudio lo permite, habría que incorporar la vitamina C con el jugo o el kiwi y acompañar con un té caliente o un café con leche. “Para el recreo de la escuela y para los grandes que hacen mucha actividad física también se puede elegir una barra de cereal de las que tienen menos calorías y grasas”, dice Wagmaister.
- Almuerzo: Empezar con un caldo o una sopa casera de verdura sirve para no llegar con tanto apetito, para comer más tranquilo y para entrar en calor. El plato principal pueden ser pastas con salsa fileto baja en grasa y hasta dos cucharadas de queso de rallar (la cantidad de fideos variará según se trate de un hombre, un niño o una mujer y de acuerdo a la actividad deportiva) con guarnición de vegetales y se puede consumir una fruta de postre. “Una buena idea es servirse una manzana o una pera asada o en compota, que se pueden comer tibias”, sugiere la nutricionista.
- La merienda es igual que el desayuno, pero las tostadas se pueden cambiar por 2 o 3 vainillas o baybiscuit, o una taza de copos de maíz sin azúcar.
- A media tarde, y si la persona realiza una actividad física intensa, se puede agregar una colación. Si es más bien sedentaria, puede tomar otra infusión caliente.
Si se realiza alguna actividad física, hay algunos consejos básicos para evitar enfriarse: Daniel Soutullio, coordinador del gimnasio Better Life de Caballito, explica que la elección de la indumentaria es fundamental: “Ahora hay telas que permiten evaporar la transpiración, ya no se recomienda tanto el algodón porque mantiene la humedad en el cuerpo”, dice y sugiere llegar al gimnasio -o al lugar al aire libre donde se vaya a entrenar-, bien abrigado.
“Hay que empezar la actividad física bien abrigados, hacer una buena entrada en calor con un estiramiento, después movilizar las grandes masa musculares con un trote o un rato de bicicleta e ir desabrigándose a medida que aumenta la temperatura corporal”, señala el profesor.
“Al terminar el trabajo físico hay que abrigarse inmediatamente –aconseja-, y si existe la posibilidad, ducharse en el gimnasio y cambiarse de ropa es la mejor alternativa”, indica Soutullio.
Otro dato que señala el coordinador de Better Life es la importancia de hidratarse antes, durante y después de la actividad física, aunque no sea verano y aunque no se sienta sed.
- Para la cena hay que elegir carne vacuna 2 ó 3 veces por semana, pollo con la misma frecuencia y pescado 2 veces tratando de que los cortes de carne sean magros -cuadril, bola de loo, bife angosto, vacío, nalga- y que las porciones sean moderadas. El guiso, que es rápido de preparar y se puede dejar lista para calentarlo al regresar del trabajo, es una excelente opción siempre y cuando no esté lleno de grasa: “Carne y verdura sí, pero chorizo o carne de cerdo, no”, aclara Wagmaister y agrega que hay que usar muy poco aceite.
Y para irse a la cama, una rica infusión caliente -que puede ser de las saborizadas- para olvidarse del frío.
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