Ahora lo absolvieron: un hombre permaneció casi 4 años preso por un crimen que no cometió
* Un especialista en crisis explicó a minutouno.com los sentimientos que pueden padecer los inocentes que son injustamente encarcelados.
Un hombre que estuvo detenido durante casi cuatro años por su presunta participación en un homicidio, aunque sólo había como prueba en su contra el testimonio de un testigo alcoholizado, finalmente fue absuelto por la Justicia de Zárate-Campana.
Marcelo Gaicano, de 38 años, permaneció detenido a lo largo de ese período acusado de haber "facilitado" un arma de fuego para cometer un homicidio -en el que en realidad no había estado involucrado-, y ahora la Justicia dispuso su absolución "por el beneficio de la duda".
"Es una situación muy traumática"
Marcelo Gaicano, de 38 años, permaneció detenido 4 años acusado de haber "facilitado" un arma de fuego para cometer un homicidio -en el que en realidad no había estado involucrado-, y ahora la Justicia dispuso su absolución "por el beneficio de la duda".
“Pueden padecer sentimientos de angustia, depresión y bronca y la desesperación a causa del encierro se puede sumar a convivir con gente con la que no están acostrumbrados a vivir, que no es de su entorno social. Es una situación muy traumática”, graficó el especialista.
El hecho por el cual había sido detenido Gaicano, ocurrió en 1999 en el partido de Escobar, cuando tras una pelea que se originó en un bar, Antonio Fernández "ejecutó" a disparos a Angel Amarilla e hirió a otras dos personas.
A pesar de que la mayoría de los testigos culpabilizaron a Fernández, la Justicia tomó en cuenta la declaración de un testigo que en ese momento estaba borracho y que dijo haber visto cuando Gaicano le facilitó el arma. Por eso la Justicia condenó a Fernández por homicidio simple y lesiones graves contra Amarilla a nueve años de prisión, y procesó a Gaicano por su supuesta participación en el asesinato.
El abogado de Gaicano, Jorge Cancio, apeló en más de una oportunidad la prisión preventiva y en distintos tribunales se la fueron denegando y luego de cuatro años el Tribunal Oral en lo Criminal Número 2 de Zárate-Campana absolvió a Gaicano por el "beneficio de la duda".
Para Wisenberg, no será para nada sencilla la vida para los inocentes que recuperan su libertad. “En tanto tiempo cambió todo. Recomponer su vida no será nada fácil por más que el entorno se lo facilite por todo el trauma que significó”, sostuvo.
Los fantasmas que generan los temores a una nueva aceptación del entorno social son, según Wisemberg, los principales escollos al abandonar la cárcel. “Algunos dudarán de su inocencia y va a ser contraproducente porque la persona sale endeble. Lo importante será refugiarse en los afectos, en la familia”, aconsejó.
Antecedentes de inocentes presos
- En junio de 2007, el albañil Elio Macedo fue absuelto por la justicia tras haber estado tras las rejas cuatro años acusado del homicidio de una anciana. Los cinco testigos que lo habían acusado dijeron que habían firmado una declaración falsa por presión de la policía.
-Pablo Romeo Rossini, de 34 años, estuvo tres años preso acusado de haber matado al encargado de una verdulería en 43 y 27 de La Plata. En abril de 2007 fue absuelto por la Justicia que dispuso su inmediata liberación porque no había ninguna prueba para acusarlo.
- Walter Miño estuvo dos años preso, acusado de homicidio, y en abril de 2006 la justicia decidió absolverlo por falta de pruebas.
-En septiembre de 2005, y tras pasar 14 meses presos condenado por dos violaciones y robo, Leandro Riboldi fue liberado cuando el verdadero violador confesó ser el autor de esos crímenes. Un tribunal ordenó al Estado que le pague $76.500.
- Victor Ramos, un joven que fue acusado de un robo a mano armada en febrero de 2003, quedó libre tres años después tras comprobarse que no había participado en el hecho.
”La diferencia tiene que ver con la moral. Imaginate que estamos en la medida de lo que es justo e injusto. Cuando vivís algo que es injusto te llenás de bronca. Para otros puede ser una reparación de las culpas, pero no para los inocentes”, respondió Wisenberg, consultado sobre la diferencia de sentimientos que puede albergar a los presos culpables o inocentes.
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