Aunque no lo creas: una azafata de LAPA dijo que no ayudó a los pasajeros porque 'había olor a gas'
Por NA
Se trata de Cristina Verónica Iglesias, quien justificó no haber podido cumplir con ninguna de las instrucciones para casos de emergencia durante el despegue porque el avión "vibraba mucho".
"Me quedé ayudando a los pasajeros a bajar, pero vino un señor que me dijo que salga corriendo porque esto está por explotar porque había olor a gas", aseguró la mujer, quien en la actualidad sigue trabajando como azafata, en otra compañía.
Al ser interrogada por el fiscal Carlos Rivolo acerca de por qué no utilizó uno de los matafuegos para asistir a los pasajeros, Iglesias señaló que "no tiene sentido atender un fuego cuando se puede salir del avión y salvarse".
Respecto de esa escena, Iglesias dijo que le había costado abrir la manija de la puerta trasera izquierda y que otros pasajeros la ayudaron a hacerlo.
Cuando lograron el cometido "salimos corriendo en malón" un grupo de unas veinte personas, sin que se advirtiera la presencia de fuego en el interior de la nave.
Al respecto recordó que el avión estaba "todo roto" y que los toboganes resultaron un estorbo porque el fuselaje estaba al ras del piso.
También reconoció que dos compañeras suyas que viajaban en el avión estuvieron hasta minutos antes del despegue en el interior de la cabina de los pilotos y que su obligación en la empresa era chequear la presencia de las cartillas de instrucciones de emergencia en cada uno de los asientos.
En cambio, otra ex azafata de la empresa que no volaba en el vuelo 3142 que se estrelló el 31 de agosto de 1999 denunció falencias en la seguridad de LAPA, por ejemplo el vuelo con "horas vencidas" de la tripulación.
Rosario Moreno, aseguró que el ex comandante de LAPA y cineasta Enrique Piñeiro, quien había dictado cursos deinstrucción a tripulantes, se fue de la compañía "en malos términos".
"Piñeiro era muy exigente y la empresa no quería gente así", dijo la testigo, quien sostuvo también que "había que ponerle el hombro a la empresa".
Además, aseguró que "si te plantabas (no volabas) por las horas vencidas, las cesaban, te ibas a tu casa y no volvías más".
"No se respetaban las horas entre vuelo y vuelo", sostuvo la azafata, quien debió reconocer que ella no recordaba haber volado vencida.
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