Bailando con el mejor

*Armin van Buuren es considerado uno de los mejores DJ del mundo. Tocó en Buenos Aires este fin de semana y T. Night te cuenta cómo estuvo.

Para empezar, voy a destacar las fiestas de este fin de semana como seguros integrantes del Top Five del año.

El DJ holandés Armin van Buuren (número 2 del mundo en el ranking que organiza la revista especializada DJ MAG) se presentó en nuestro país por segunda vez en su carrera para demostrar porque es uno de los mejores y es la sensación del momento en todo el mundo.

Al igual que el año pasado lo hizo en dos discotecas: Crobar (el viernes 6) y Big One (el sábado 7). El único lunar de ambas fue la organización. Los boliches estaban excedidos en su capacidad, por momentos era un tanto molesto bailar medio a los empujones. Largas colas hacían que el público que ya tenía su entrada de 100 pesos o más estuviera bajo el frío durante 30 o 40 minutos. Pero a lo largo de la fiesta, éstos fueron detalles menores.

En marco de la gira de su nuevo disco A State Of Trance 2007, Armin tocó la primera noche por espacio de 5 horas. Arranco cerca de las 3 de la madrugada bajo una lluvia de papelitos plateados y unas luces tipo láser de color verde que no podías dejar de mirar (al estilo Sensation White). La disco ubicada en Palermo nunca se había vestido de fiesta como esta noche. Un lleno total y todo el mundo bailando sin parar hasta las 8 de la mañana.

Van Buuren, agradeciendo al público local que le ofrecía todo tipo de obsequios, se puso a regalar discos e incluso dio una camiseta de fútbol de la selección argentina autografiada. Cerca del final, hizo sonar dos temas históricos: “As The Rush Comes” y “Love You More”, uno de sus temas más conocidos y sosteniendo un cartel en la mano que decía “See you tomorrow” (Los veo mañana).

En Big One empezó quince minutos pasadas las 3. Uno de los primeros temas que hizo vibrar a los fans del boliche ubicado en Alsina al 900 fue Above & BeyondGood For Me. Armin se destacó poniendo lo mejor de su discografía durante el set que duró 6 horas. Como pocos lo hacen, el holandés mostró su destreza con sus discos usando tres bandejas. Además la fiesta fue completa ya que se hicieron presentes los papelitos otra vez y además una lluvia de plumas cayó desde el techo haciéndonos gozar sin tener nada que envidiarle a una fiesta europea.

Tuvo mucho contacto con la gente y repartió su buena onda a la gente que le acercaba banderas, cartas y letreros con frases de sus temas. Se cansó de firmar autógrafos a todos los que se lo pedían. Ya a eso de las 8.30 empezó con la despedida con uno de sus clásicos: Zócalo.

Realmente en pocas fiestas viví lo que este muchacho logró con estos dos días, la calidad para hacer sonar y enganchar esos temas y el carisma que tiene con sus seguidores pocos lo poseen.

Creo que la próxima debería realizarse en un lugar amplio para que todo el mundo pueda apreciar esta clase de show. Ojalá sea pronto.

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