Boca apenas logró un empate ante Central

*Fue 1 a 1, con goles de Emiliano Zelaya y Rodrigo Palacio.
*En la vuelta del ídolo, el 10 se mostró impreciso y no pudo manejar el equipo en ningún momento.
*El equipo de Russo no jugó bien y los rosarinos contaron con las mejores chances.


Todos esperaban ver a Riquelme. Todos esperaban disfrutar la fiesta de la vuelta del ídolo con una victoria para no perderle pisada a los de arriba. Pero los hinchas de Boca terminaron viendo a un Román muy lejos de su nivel y a un Boca distinto al que goleó en la primera fecha.



 


Los pibes de Rosario Central terminaron siendo los protagonistas de una Bombonera completa. Con Zelaya, autor del gol, como estandarte en ataque. Pero con un medio campo que marcó y jugó. Y allí se destacaron Calgaro y Ríos. El central fue el encargado de anular a Riquelme. Y el ex Independiente fue siempre una rápida salida por derecha.


 


Boca estuvo muy lejos de ser Boca. Y Riquelme estuvo muy lejos de ser Riquelme. En su vuelta, el ídolo pareció un desconocido de sus propios compañeros.  Arrancó por izquierda y luego se pasó a la otra banda. Pero no encontró su lugar en la cancha. Demasiado estático, demasiado impreciso, no fue un problema para la defensa de Rosario. Siempre con alguien pegado a sus espaldas. Y en el segundo tiempo terminó jugando casi como un centro delantero. Sin gravitar.


 


Por eso, Rosario Central justificaba su victoria. Incluso, el 1 a 0 parecía quedarle corto al partido. Porque el equipo de Gorosito tuvo las mejores chances de toda la tarde. Fueron tres claritas. Primero se lo perdió Andrés Díaz por derecha. Luego Caranta se lo tapó a Di María. Hasta que llegó el gol: durmió toda la defensa de Boca en un tiro de esquina y Zelaya aprovechó solo para empujarla, ante la mirada de Ibarra que lo habilitaba.


 


Los problemas de Boca eran en todos los sectores de la cancha. Porque en ataque no creaba. Y en defensa dio demasiadas ventajas marcando mano a mano. En este primer tiempo, la sacó barata.


 


Russo metió mano en el entretiempo. Afuera Ibarra y Orteman, ambos amonestados y de bajo rendimiento, y adentro Ledesma y Clemente Rodríguez. Y los cambios surtieron efecto. Porque Boca lo atropelló a Rosario en los primeros minutos. Y llegó al empate por intermedio de Palacio, quien se despertó en la segunda parte, luego de un primer tiempo deslucido. Por prepotencia el local emparejaba la historia.  


 


Y Boca fue solo eso. Prepotencia y corazón. ¿Fútbol? Casi nada. Fue con más convicción que ideas. Y no terminó perdiendo el partido porque Zelaya no se animó a definir una situación ante Caranta, la terminó abriendo sobre la derecha y el remate de Andrés Díaz besó el travesaño.   


 


El empate terminó siendo a la medida del visitante. Boca fue una sombra del equipo arrollador de la primera fecha. Y Riquelme un claro ejemplo del bajo rendimiento.

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